Comenzó el año de otro Mundial. Argentina defenderá el título que consiguió en Qatar. Ese hito, el bicampeonato, no se produce desde 1962, cuando Brasil refrendó en Chile su primera corona, la de Suecia 1958. Y sucedió sólo dos veces en la historia. La otra, entre 1934 y 1938, antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando Italia festejó en su país y en Francia en un contexto ecuménico muy particular.
Es un desafío enorme, Argentina estuvo muy cerca de conseguirlo en 1990, pero el polémico penal de Andreas Brehme, fallecido muy joven a principios de 2024, se lo impidió. El equipo de Bilardo había llegado a los tumbos a aquella final, pero lleno de épica, con la eliminación a Brasil y los penales atajados por Goycochea.
Por esa corona irá el equipo de Scaloni, generación a la que lo único que le faltaría sería ganar dos mundiales consecutivos, un objetivo que pondría por las nubes una gestión que ya está muy cerca de ser la mejor de la historia. Pero sería una discusión muy polémica y fundamentalmente injusta para otras selecciones que tuvieron sus momentos de gloria.
Si no hubiera habido un Argentina 78 quizás no existiría un Qatar 2022. Si Maradona hubiera sido de otra nacionalidad, probablemente Argentina no habría tenido a Messi. Todos tienen sus grandes méritos en los tiempos en los que les tocó.
Este año la vara estará muy alta. España y Francia, sobre todo España, tienen planteles y juego como para complicar a la selección y pueden ganarle con argumentos muy sólidos, más allá de que en el fútbol cualquier resultado es posible.
España parece, a esta altura, la selección a vencer en tiempos en que su juego crece exponencialmente y somete a sus rivales, en la mayoría de los casos, hasta con sencillez.
En marzo, en la Finalissima, habrá un test imperdible, casi una final anticipada del Mundial. Argentina y España jugarán en Qatar una previa extraordinaria de la Copa del Mundo. Se respetan tanto que si pudieran, evitarían ese choque.
Para que ese partido después se repita en la última instancia de Estados Unidos, Canadá y México 2026, Scaloni deberá pulir el engranaje y encontrar aquel funcionamiento ideal de la primera hora de la final de Qatar 2022.
El armado de la lista, aunque la mayoría de los nombres parecen cantados, será decisivo para ser tan competitivo como siempre lo fue el equipo desde que asumió el actual cuerpo técnico.
El arco no se toca y los centrales tampoco, pero los laterales, tan importantes en el fútbol moderno, parecen el talón de Aquiles del equipo. Sobre todo el derecho.
En el medio hacen falta algunas opciones de recambio y adelante las posibilidades son amplias.
Hay jugadores que buscan continuidad porque quieren ponerlo en apuros a Scaloni a la hora de definir el plantel. Gio Lo Celso, Aníbal Moreno, Valentín Carboni…
El tiempo vuela, como volaron los tres años que se cumplieron hace unos pocos días de la gesta de Qatar.
En ese tiempo veloz, la selección cumplió con el desafío más difícil: mantuvo su status.
Sólo falta refrendarlo en un puñado de meses. Ni más ni menos.



