Rosario Central encendió las alarmas en las últimas horas por la situación física de Ángel Di María, quien habría sufrido una distensión en el aductor izquierdo y quedó en duda para los próximos compromisos del equipo de Jorge Almirón, entre ellos la Supercopa Internacional ante Estudiantes, que en principio tenía fecha para el 18 de marzo, aunque también podría suspenderse.
Si bien el club todavía no difundió un parte médico oficial, la preocupación creció luego del clásico ante Newell’s, en el que Fideo fue una de las grandes figuras, convirtió un gol en el triunfo 2-0 y poco después debió salir reemplazado por Jaminton Campaz.
La molestia no era nueva. El propio Di María había admitido tras el encuentro que arrastraba dolor en el aductor izquierdo y que, de no tratarse del clásico rosarino, probablemente hubiese descansado. Ese esfuerzo extra habría agravado el cuadro y derivado en la lesión que ahora pone en riesgo su presencia en los próximos partidos.
“Ayer sentí una molestia en el aductor, el doctor dijo que no estaba roto, pero el dolor estaba y muy fuerte. Por eso decidimos que pateara otro la pelota parada. Estaba convencido que alguna me iba a quedar y gracias a Dios se dio de esa manera. La única manera de patear era de aire para que no me doliera”, explicó el futbolista tras la victoria ante la Lepra.
En Central esperaban que el parate del fútbol argentino jugara a favor para que el campeón del mundo ganara tiempo en la recuperación y no se perdiera compromisos inmediatos. Sin embargo, la evolución de la lesión será clave para determinar si podrá llegar en condiciones al cruce frente a Tigre y, sobre todo, a una eventual final con Estudiantes.
De esta manera, el cuerpo técnico canalla sigue de cerca la situación de su máxima figura, en un tramo importante de la temporada y con la incertidumbre abierta tanto por el estado físico de Di María como por la definición de la fecha de la Supercopa Internacional.



