La relación entre el precio de la hacienda y el costo de los insumos es uno de los indicadores que permite observar el poder de compra del productor ganadero. Un informe elaborado por la Lic. María Soledad Carrasco, del INTA Bordenave y la Agencia de Extensión Rural Bahía Blanca, muestra cómo evolucionó esa ecuación durante los últimos cinco años.
El trabajo toma como referencia los precios del ternero de 180-200 kilos y del novillo de 430-460 kilos y compara cuántos kilos de cada categoría fueron necesarios para adquirir distintos productos y servicios entre agosto de 2022 y agosto de 2026.
El resultado muestra una mejora del poder de compra de la hacienda frente a varios costos relevantes de la actividad.
Semillas, urea y maíz: los principales movimientos
Para comprar una bolsa de 25 kilos de semillas de verdeos —considerando el promedio de avena, centeno y triticale—, en agosto de 2026 se necesitaron menos kilos de hacienda que el promedio registrado entre 2022 y 2025. La mejora fue del 26% para el novillo y del 35% para el ternero.
La diferencia también fue significativa en el caso de la urea granulada. Para adquirir una tonelada, la cantidad de kilos de novillo requerida actualmente se ubicó 35% por debajo del promedio 2022-2025, mientras que en el caso del ternero la mejora alcanzó el 42%.
En el maíz, otro de los componentes centrales de los costos de alimentación, la relación también resultó favorable: se necesitaron 29% menos kilos de novillo y 37% menos kilos de ternero respecto del promedio de los cuatro años anteriores.
También mejora la relación con los fitosanitarios
El informe del INTA muestra además una evolución favorable frente al glifosato. Para comprar 100 litros, la cantidad de kilos de novillo requerida cayó 42%, mientras que para el ternero la reducción fue del 47% respecto del promedio 2022-2025.
La relación también mejoró frente a la ivermectina de 500 mililitros: actualmente se necesitan 32% menos kilos de novillo y 39% menos kilos de ternero que el promedio de los cuatro años anteriores.
No todos los costos se movieron de la misma manera
La mejora del poder de compra no fue homogénea. Frente al costo de una Unidad Técnica de Arada (UTA) por hectárea, la cantidad de kilos necesarios se redujo 10% para el novillo y 21% para el ternero respecto del promedio 2022-2025.
En el caso del sueldo mensual de un peón rural, la variación fue más acotada: 6% para el novillo y 17% para el ternero.
El gasoil, por su parte, presentó la menor mejora entre los componentes analizados. Para adquirir 100 litros se necesitaron 2% menos kilos de novillo y 9% menos kilos de ternero que el promedio de 2022-2025.
La foto de agosto de 2026
El relevamiento permite observar una conclusión concreta: la hacienda mejoró su capacidad para afrontar varios de los costos vinculados a la producción ganadera.
La diferencia más marcada aparece frente al glifosato y al maíz, mientras que urea, semillas, fosfato di amónico e ivermectina también muestran relaciones favorables. El informe, sin embargo, exhibe diferencias importantes entre los distintos componentes del costo, con una mejora mucho más moderada frente al gasoil y la mano de obra.

Comentarios