La ganadería atraviesa una etapa que, según Víctor Tonelli, obliga a cambiar la mirada. No sólo por la mejora de los números actuales, sino por un escenario internacional que podría sostener precios firmes y una demanda creciente de carne vacuna durante los próximos años.
En diálogo con Ecos365, el productor y analista ganadero sostuvo que, si bien la “foto” actual todavía está lejos de ser perfecta, es probablemente una de las mejores que tuvo la actividad en las últimas décadas.
Y dejó una definición que sintetiza su visión: “Estamos en el momento y en la situación de pisar el acelerador”.
Una de las mejores fotos para la ganadería en décadas
Para Tonelli, la situación actual debe analizarse en perspectiva. “Si me comparo contra las últimas décadas, es ideal”, sostuvo. La razón está en un escenario internacional que considera excepcional y en una relación entre el precio del producto y los costos de insumos, servicios e infraestructura que permite volver a pensar en inversiones.
Durante años, explicó, los productores fueron postergando mejoras y tecnología porque los márgenes eran demasiado ajustados.
“Los números estaban muy finitos y no nos daba el cuero para avanzar en aquellas cosas que sabíamos que teníamos que hacer”, señaló.
Ahora, según su análisis, el escenario cambió especialmente para los criadores y recriadores.
La oportunidad, entonces, no está solamente en aprovechar los precios actuales, sino en mirar hacia adelante y preparar el sistema productivo para un nuevo ciclo.
El productor debe dejar de postergar decisiones
La principal recomendación de Tonelli apunta directamente al manejo de las inversiones.
Su diagnóstico es que el productor debe asumir que el mercado ganadero internacional cambió y que ese cambio puede tener consecuencias de largo plazo.
“La demanda está superando largamente a la posibilidad de la oferta de abastecerla”, explicó.
A eso se suma un cambio en la percepción de la carne vacuna. Ya no se trata únicamente de producir un alimento, sino de avanzar hacia una carne de mayor calidad y valor, en un contexto donde el producto comienza a adquirir características de “speciality”.
Para el productor argentino, esto implica trabajar sobre variables concretas: más kilos por animal, mejor terminación, calidad de carne y marmoreo, además de genética y eficiencia reproductiva.
Por eso, Tonelli propone una especie de reinicio estratégico: “agarrar papel en blanco y volver a reescribir lo bueno que se hacía y lo bueno que queda por hacer”.
Genética, preñez y más kilos: dónde poner la lupa
El nuevo escenario también obliga a revisar los principales indicadores productivos.
Tonelli destacó especialmente la necesidad de mejorar la genética y los índices de preñez, pero también de cambiar la lógica de producción de kilos.
El desafío pasa por retener más hembras, aumentar el stock de madres, recriar durante más tiempo y enviar animales más pesados a faena.
A eso se suma la posibilidad de intensificar la terminación a corral, incorporando más energía para lograr tanto mayor peso como mejor grado de terminación.
No se trata, según el analista, de empezar de cero. Por el contrario, sostiene que buena parte de las tecnologías y herramientas necesarias ya están disponibles y fueron probadas.
El cambio pasa por animarse a utilizarlas con una mirada de largo plazo.
La ganadería mundial entró en un ciclo de retención
Uno de los conceptos centrales planteados por Tonelli es el de “ciclo de retención”.
La lógica consiste en retener hembras para recomponer y ampliar los rodeos de madres, pero también conservar animales durante más tiempo para agregar kilos y mejorar su terminación.
Ese proceso no es inmediato. Puede demandar varios años y requiere inversiones y decisiones sostenidas. Tonelli incluso mencionó plazos de entre tres y diez años para completar determinados procesos de transformación del sistema ganadero. “Viene una ganadería nueva”, resumió.
Para el productor argentino, el desafío será aprovechar este período para construir capacidad productiva antes de que la oferta mundial vuelva a recomponerse.
Exportación: la ganadería argentina mira al mundo
Otro de los puntos fuertes de la entrevista fue la perspectiva exportadora.
Tonelli considera que el crecimiento futuro de la producción de carne vacuna argentina tendrá necesariamente al mercado internacional como destino.
La razón es también competitiva: el consumo interno deberá convivir cada vez más con otras fuentes de proteína animal, particularmente cerdo y pollo.
En ese contexto, la expansión de la producción vacuna no puede depender exclusivamente del mercado doméstico.
“Nuestro futuro de crecimiento, que insisto es espectacular, todo lo que podemos crecer, tiene que tener destino de exportación”, sostuvo.
La consecuencia para el productor es concreta: producir pensando no sólo en cantidad, sino también en los atributos que demanda el mercado internacional.
IPCVA: “Me parece una estupidez absoluta”
Tonelli también tomó posición frente a la controversia en torno al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
Su postura fue contundente: el instituto debe continuar funcionando.
“Me parece una estupidez absoluta”, afirmó al ser consultado sobre la posibilidad de discontinuar el organismo.
El analista cuestionó especialmente la lógica de eliminar una institución que, según su visión, tiene un papel estratégico en la apertura de mercados, promoción y posicionamiento de la carne vacuna argentina.
Para Tonelli, la discusión debería ser cómo mejorar el funcionamiento del IPCVA, no si debe desaparecer.
“¿Sigue el IPCVA o no sigue? Obviamente, ante esa pregunta binaria mi respuesta es: debe seguir el IPCVA”, señaló.
Para Tonelli el IPCVA es estratégico. El argumento central está vinculado directamente con el futuro exportador de la ganadería.
Si la producción argentina tiene margen para crecer y ese crecimiento debe encontrar salida en el exterior, el país necesita una estructura que contribuya a abrir mercados, promocionar la carne argentina y consolidar su posicionamiento internacional.
“Si cuestionamos un instituto que valide, acompañe, abra mercados y posicione nuestra marca en el mundo, la verdad estamos totalmente perdidos”, sostuvo.
También cuestionó el argumento fiscal para eliminarlo, al remarcar que el financiamiento del organismo proviene del propio sector productivo.
Según explicó, el productor aporta alrededor de $1.100 por cabeza cuando envía animales a faena, un monto que consideró marginal frente al valor total del animal.
Por eso, planteó que el debate debería concentrarse en cómo hacer que el organismo funcione mejor y contribuya más al crecimiento de la cadena.
El desafío: invertir ahora para una ganadería que puede valer más
El diagnóstico de Tonelli deja una conclusión clara para los productores: el momento favorable no debería utilizarse únicamente para capturar mejores precios, sino para transformar el sistema productivo.
La oportunidad pasa por invertir en aquello que durante años quedó relegado: genética, infraestructura, reproducción, tecnología, recría, alimentación, calidad de carne y kilos producidos.
La ventana, además, no debe pensarse como algo exclusivamente coyuntural.
La combinación de una oferta mundial limitada, una demanda firme y una mayor valoración de la carne vacuna de calidad puede configurar un escenario favorable durante varios años.
Por eso, la recomendación de Tonelli es mirar más allá del precio de hoy.
“A creérsela porque el mercado está sólido y las oportunidades son brillantes”, resumió.
Para una actividad acostumbrada durante años a administrar márgenes estrechos y postergar decisiones, el nuevo escenario plantea un desafío diferente: dejar de sobrevivir y empezar a invertir pensando en la próxima ganadería argentina.

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