En la mesa chica del poder corporativo, las sonrisas de ocasión ya no logran camuflar el nerviosismo latente. Un alto ejecutivo deslizó a este medio, bajo estricto off, que la paciencia tiene límites y los números no mienten.
Mientras las gacetillas oficiales destilan un optimismo prefabricado, la procesión va por dentro. Los teléfonos rojos arden entre despachos, cruzando datos que desmienten el relato de los brotes verdes. El clima de radiopasillo es inconfundible: hay demasiadas fichas en juego.
La paradoja del Círculo Rojo y la furia industrial
Los popes del establishment viven una esquizofrenia fascinante. Según la Encuesta de Expectativas IDEA, el ochenta por ciento del empresariado jura que la economía mejorará. Aplauden el rumbo de ordenamiento macroeconómico con un optimismo casi militante.
Sin embargo, a la hora de abrir la billetera, el pánico domina la escena. Santiago Mignone, presidente de IDEA, sabe que la inversión cayó a un ínfimo diez por ciento de la facturación, perforando promedios históricos. Aplauden, sí, pero con las manos en los bolsillos.
La carga tributaria es el verdadero cuco. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) genera suspiros de esperanza, pero los dólares reales brillan por su ausencia en el mercado cambiario. El sector industrial es el más desencantado.
En la Unión Industrial Argentina (UIA), el silencio de Martín Rappallini aturde. La tensión diplomática entre Milei y Luiz Inácio Lula da Silva encendió las alarmas. Brasil es el socio mayor, y jugar a la guerra fría con el principal comprador no parece negocio.
Quien no calló fue la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe). Emitieron un enérgico rechazo contra Luis Caputo. El ministro de Economía osó descalificar las quejas del sector, y la entidad santafesina le recordó que los agravios no tapan la pérdida de competitividad.
El sueño de inundar Brasil con gas nacional también se desinfló. Horacio Marín, titular de YPF, fulminó la fantasía del gasoducto norteño. Salvo una operación marginal de Tecpetrol, la infraestructura multimillonaria necesaria para exportar no existe.
Ajedrez legislativo y el salto del fiscal estrella
En los pasillos del Congreso, el oficialismo mastica bronca. Lograron blindar la propiedad privada, pero sufrieron un revés telúrico con la extranjerización de tierras y la ley de manejo de fuegos. El ímpetu desregulador chocó de frente contra la rosca parlamentaria.
Lejos del Congreso, el tablero judicial se mueve rápido. Mahiques envió al Senado el pliego del fiscal Franco Carbone para ocupar un cargo clave: juez federal de Garantías de Rosario. El perfil alto rinde sus frutos.
Carbone construyó su fama persiguiendo a la barra de Newell's y a policías corruptos. Su coronación llegó con la desfederalización del microtráfico. Su aceitada relación con el ministro Cococcioni y el gobernador Pullaro le garantizó la pista de despegue.
Tensiones en el peronismo y bochornos libertarios
El peronismo bonaerense es un hervidero. Máximo Kirchner amaga con una candidatura a gobernador. En el entorno de Kicillof, huelen que es una mera táctica de extorsión para negociar listas. Los intendentes no quieren saber nada con su imagen negativa.
Para contrarrestar, Kicillof armó su propio escudo. Nombró a Larroque como armador nacional y a Bianco en territorio bonaerense. La foto de Máximo con el riojano Quintela fue leída como una mojada de oreja imperdonable.
De regreso a Rosario, el bloque de La Libertad Avanza protagonizó un episodio insólito. El concejal Franco Volpe se negó a distinguir a seis bomberos voluntarios que viajaron a Venezuela. Su argumento dejó estupefacto al recinto: tenían demasiado mérito para recibir un premio común y desprestigiado por otras distinciones del Palacio Vasallo.
La caída del intendente médico y el suspiro lácteo
En la capital provincial, la situación es macabra. El intendente Poletti, ex director del Hospital Cullen, enfrenta una crisis humanitaria brutal tras el hallazgo de geriátricos clandestinos. Ancianos hambrientos, con sarna y encerrados con candado.
La gestión sanitaria de Poletti quedó hecha añicos. Los funcionarios radicales Hugo Marchetti y Susana López guardan un silencio sepulcral. En la Casa Gris, la bronca es indisimulable: acusan al municipio de inoperancia absoluta ante el abandono de los adultos mayores.
En el plano productivo, una brisa de alivio sopla en el oeste provincial. Lácteos Verónica reabre parcialmente su planta en Suardi tras siete meses de agonía. El salvavidas llegó vía un acuerdo a fasón con la cordobesa Copalac.
El gremio Atilra respira, pero a medias. Las plantas de Lehmann y Clason siguen paralizadas. Es apenas un parche temporal frente a las masivas deudas con tamberos, apostando todo al esperado aumento de producción lechera anual.
El rediseño del mapa inmobiliario rosarino
Los negocios inmobiliarios no duermen. En una cumbre sigilosa en el Palacio de los Leones, el ministro Gustavo Puchini, el intendente Javkin y Chale barajaron cartas pesadas. Quieren reconvertir la ribera central, ex zona franca de Bolivia.
Admiten, sin embargo, que el sector privado no pondrá un peso allí porque los números no cierran. Será obra pública o nada. Donde sí hay apetito es en el Aeropuerto de Rosario. Puchini deslizó la idea de un hotel o centro de convenciones.
Mientras se licita el paseo comercial aeroportuario, la EPE ya mueve las grúas. La histórica esquina de San Martín y Catamarca comenzó su demolición a cargo de Deprop S.R.L., que pasó el presupuesto más bajo.
Allí nacerá la Estación Transformadora Belgrano, impulsada por Anahí Rodríguez. Aunque las usinas de rumores hablaban de torres de veintidós pisos, por ahora la prioridad oficial es energizar el centro, dejando los negocios de ladrillos para el futuro.
Hacia el norte, la Costanera se privatiza con glamour. La Municipalidad busca un inversor para construir un polo comercial y un nuevo muelle en el estacionamiento del Balneario La Florida. Un pliego jugoso para mudar las lanchas taxis lejos del parque acuático.
Franquicias, quejas y el botín de Aapresid
El mapa comercial también cruje. Los importadores rosarinos alzaron la voz, hartos de pagar peaje logístico frente al AMBA. Exigen pista nivelada. Mientras tanto, el Gobierno nacional regaló una exención impositiva total para el equipamiento de los Juegos Suramericanos.
En Funes, Lisandro Rosental sacó pecho. Confirmó la llegada de Starbucks al Faustina Funes Mall para 2027, acompañando al primer McDonald’s de la ciudad. El corredor oeste se consolida como la nueva meca del consumo ABC1.
En el centro rosarino, el recambio es frenético. La cotizada esquina de Pellegrini y España no tuvo luto. Sablé Paris, de los hermanos Bressan, desembarcará donde antes fracasó Tostado. Fernando Goijman huye hacia Alto Rosario, argumentando que la noche no le rinde.
Más al sur, en Bulevar Seguí, los comerciantes agonizan por las obras. La concejala Gigliani logró aprobar créditos blandos del Banco Municipal y prórrogas gratuitas de habilitaciones para calmar los ánimos de las pymes asfixiadas por la obra pública.
Finalmente, el Círculo Rojo agropecuario sigue de festejo. El congreso de Aapresid reventó el Metropolitano. Doce mil chacareros dejaron millones en la ciudad. Pero el rumor es denso: el predio quedó chico, el caos vehicular fue infernal y la continuidad pende de un hilo.
El dato que rompió el molde no fue tecnológico, sino financiero. Once bancos coparon la parada. El mercado de capitales está desplazando a las semilleras en el financiamiento de la campaña, trepando al cuarenta y cinco por ciento de participación.
El chacarero de antaño mutó en corporación. Ahora hacen fila para rolear deuda vieja por nueva buscando capital de trabajo, pero temblando ante el riesgo electoral. El productor invierte, sí, pero mirando de reojo si el próximo turno político no le cambia de nuevo las reglas del juego.

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