Aunque prácticamente la totalidad de la producción de maíz de la campaña 2025/26 está a salvo de las infecciones de Spiroplasma (CSS) transmitidas por Dalbulus maidis, el incremento exponencial de poblaciones de esta chicharrita durante la segunda quincena de marzo y la aparición de síntomas foliares en algunas localidades plantea la necesidad de incrementar el monitoreo para desarrollar estrategias que impidan que en campañas futuras se repitan epifitias como la del ciclo 2023/24.
El 39º informe de la Red, con datos relevados entre el 17 de marzo y el 1 abril de 2026, muestra que la región NOA, donde el 99% de las trampas estuvo instalada sobre maíz, fue la zona endémica de mayor crecimiento poblacional en este período: en el 67% de las localidades se capturaron más de 100 Dalbulus maidis por trampa, la categoría más alta. Esta marcada fase de incremento se corresponde con un predominio de cultivos que se encuentran en estadios fenológicos reproductivos intermedios (R3–R4). Adicionalmente, el informe presenta datos sobre el porcentaje de individuos portadores de CSS en tres localidades de esta región, que indican niveles moderados de portación del patógeno.
“Es importante seguir generando información sobre todo el patosistema, monitoreando trampas y cultivos, remitiendo insectos a la red entomológica para establecer su infectividad e inspeccionando síntomas foliares, para establecer cómo evolucionan las distintas situaciones”, dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis.
En la otra zona endémica, el NEA, donde el 97% de las trampas estuvo instalada en cultivos de maíz, la mayoría en estadios fenológicos reproductivos (R2–R3), las poblaciones de Dalbulus maidis también mostraron una marcada fase de incremento, con una dinámica similar a la observada en la región del NOA, y un 67% de las localidades con capturas en el nivel más alto.
En el Litoral, donde el 68% de las trampas fueron instaladas sobre maíz, un 70% registró capturas: el 27% de las localidades presentó niveles bajos (1 y 20 adultos por trampa) y el 24% registró la categoría más alta, principalmente en Entre Ríos.
En la región Centro-Norte, con un 89% de las trampas ubicadas en lotes de maíz, volvieron registrarse aumentos poblacionales del vector, que se detectó en el 87% de las localidades, con un 46% en la categoría máxima.
Finalmente, en el Centro-Sur, donde el 88% de las trampas estuvieron en cultivos de maíz, se observaron ligeros incrementos de la dinámica poblacional: la presencia de Dalbulus maidis pasó de un 20% a un 39% de las localidades, con un 4% en el nivel más alto.

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