En Argentina, la expectativa de vida sigue una tendencia creciente, en línea con un fenómeno de longevidad global que abarca a muchos países del mundo. La esperanza de vida es mayor para las mujeres (79 - 82 años) que para los hombres (72 - 74 años). El dato es positivo, porque es el resultado de una mejor calidad de vida y de políticas sanitarias que garantizan el acceso a servicios de salud cada vez más desarrollados; pero al mismo tiempo, marcan un desafío no solo para los adultos mayores, sino también para las familias que deben acompañarlos durante más tiempo y no siempre cuentan con los recursos económicos necesarios ni con la voluntad de hacerse responsables del cuidado que sus familiares requieren, cuando se enferman de gravedad. 

Salario y haberes mínimos versus costos crecientes

 

Según Ansés, “con el ajuste por inflación correspondiente a febrero de 2026, la jubilación mínima llega a los $359.254,35. Sumando el bono extraordinario de $70.000, el total que cobra un jubilado que percibe el haber mínimo es de $429.254,35 en mano”. 

¿Y cuánto necesita para vivir? De acuerdo al último relevamiento del Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac) realizado en diciembre de 2025, la canasta básica de productos de consumo masivo y servicios básicos del hogar, para un jubilado, trepó a $876.902,88 y se ubica muy por encima del haber mínimo de $429.254,35.

Si además, el adulto mayor vive solo, carece de vivienda propia y necesita alquilar, su situación se complica aún más. De acuerdo al último informe sobre alquileres del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) difundido en enero de 2026, el mayor incremento lo registraron los monoambientes (la mediana de precios se ubicó en $350.000). Los de dos ambientes subieron a $430.000 y los de tres ambientes, a $590.000.

De modo que los jubilados de la mínima “deben gastar el 83,5% del haber jubilatorio en el alquiler de un departamento monoambiente medio, sin incluir expensas ni servicios. 

Al mismo tiempo, el salario mínimo, vital y móvil (situación en la que se encuentran muchos trabajadores con o sin padres a cargo) es de $341.000. Si ese es su único ingreso y tuviera que asumir el alquiler de un monoambiente para su padre o madre jubilado/a, “con ese salario mínimo solo podría cubrir el 97,4% del valor” y no tendría margen para costear el resto ni mantenerse a sí mismo en simultáneo.

El panorama se complica cuando se observa la variable salud. Conforme al estudio de la Defensoría de la Tercera Edad publicado en octubre de 2025, el rubro “medicamentos e insumos de farmacia” (que gravitan fuerte en los consumos de las personas mayores) insume el 27% de su haber jubilatorio. 

Sin mencionar otros rubros como: Limpieza (no todos los mayores están en condiciones de realizar esas tareas), Recreación (esencial en la tercera edad, especialmente en personas que están solas), Transporte (deben movilizarse para acceder a centros de salud, entre otros destinos) y Vestimenta (un ítem básico en la vida de las personas, sea cual fuere su edad), es claro que la situación es más que alarmante para la tercera edad; sobre todo, si no cuentan con apoyo económico familiar.

Cuidados paliativos


En enero pasado, Pami dio a conocer un listado de insumos fundamentales para la vida diaria de sus más de cinco millones de afiliados, que cubrirá sin costo. El listado incluye colchones antiescaras, inodoros portátiles, trapecios, anteojos y pañales. Todo gestionable mediante la plataforma digital de la obra social o en sus agencias. Pero hay casos extremos que requieren de una inversión adicional, además de una organización familiar equilibrada (no siempre lograda) para cuidar y acompañar al adulto mayor que atraviesa, por ejemplo, una enfermedad terminal o transita las últimas etapas de una enfermedad clínica, psicológica o cognitiva.

El sistema de salud en Argentina incluye los cuidados paliativos como un derecho garantizado por ley (Ley 27.678), aplicable en el ámbito público, privado y de seguridad social. Su objetivo es mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades graves, limitantes o terminales, y abarca el alivio del dolor y el apoyo integral. Sim embargo, son diarias y crecientes las quejas y reclamos por parte de familiares que no consiguen que la obra social o prepaga del adulto mayor afiliado cubra todos los ítems que enumera la legislación para esos casos. 

“En las dos últimas décadas, los cuidados paliativos fueron tomando un reconocimiento social que los llevaron a adquirir fuerza de ley y la provincia de Santa Fe fue unas de las pioneras en el país: tiene ley propia desde 2010: (Ley 13.166 Poder Legislativo Provincial) y posteriormente, en 2022, se sancionó la Ley Nacional 27.678. Por lo tanto, el acceso a las prestaciones está garantizado con legislaciones vigentes. Pero queda mucho por hacer y es responsabilidad de cada uno de los ciudadanos que se encuentran con una enfermedad crónica evolutiva o con altas probabilidades de morir (o de una persona de su entorno) hacer valer ese derecho”, explicó a Rosario3, la doctora Sonia Juárez, médica paliativista (Agencia Control de Cáncer, Coordinación del Programa de Cuidados Paliativos, Ministerio de Salud de Santa Fe). En ese sentido, remarcó que “hay una brecha de desconociendo a nivel comunitario y falta de ofrecimiento por parte del personal sanitario”.

La profesional señaló que los cuidados paliativos “deben ser transversales; tienen que presentar conocimientos básicos desde los médicos con formación general hasta los equipos especializados en el área. Se necesita una mirada holística porque un médico solo no puede abarcar todas las dimensiones del ser humano. No hablamos de un cuerpo enfermo, sino de una persona padeciendo una enfermedad y su red afectiva que se encuentra sufriente”.

El PMO contempla cuidados paliativos, por lo que obras sociales y prepagas tienen que brindar cobertura al 100% incluida la atención domiciliaria. Si no lo realizan, la situación debe denunciarse en la Secretaría de Salud.

Además, informó que “el Plan Médico Obligatorio (PMO) contempla los cuidados paliativos, por lo que obras sociales y prepagas tienen que brindar cobertura al 100% y en diferentes modalidades de atención, incluida la atención domiciliaria. Si no lo realizan –subrayó– la situación debe ser denunciada en la Superintendencia de Servicios de Salud”.

También destacó que “en materia educativa, quedan muchas instancias por salvar en las carreras universitarias de Ciencias Médicas: en el pregrado deberían estar incluidos los cuidados paliativos como materia obligatoria. En cambio hoy, las formaciones más específicas se realizan por medio de residencias, maestrías o cursos”.

El rol de las familias es esencial en este punto y ese es otro gran desafío por delante. Nadie está preparado para acompañar el deterioro o el padecimiento de un ser querido. “Toda familia debe estar informada y capacitada para acompañar, cuidar y en determinadas situaciones tomar decisiones conjuntamente con el equipo tratante. Es un trinomio activo-dinámico de interacción paciente-familia-equipo”.

Añadió que “los cuidados paliativos son de bajo costo y ahorran much. al sistema sanitario. Atravesar estas enfermedades crónicas evolutivas lleva a un debilitamiento y crisis total en todas las esferas, tanto al enfermo como a las familias. Crisis económica, subjetivas, físicas y existenciales. Por eso, los Equipos de Cuidados Paliativos tienen como finalidad la atención del binomio paciente- familia.

Cuidados paliativos: qué deben cubrir obras sociales y prepagas

 

En el PMO están incluidos los cuidados paliativos con enfoque integral: no solo tratan el dolor físico, sino también los aspectos psicológicos, sociales y espirituales, tanto del paciente como de su familia, durante la enfermedad y el duelo.

Se aplican desde el diagnóstico y pueden coexistir con los tratamientos curativos. El Estado debe garantizar el acceso a medicamentos esenciales, incluyendo opioides como morfina y metadona para el control del dolor.
La atención incluye médicos, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales, entre otros profesionales. 

Cuidados paliativos y costos actuales en Rosario

 

Cuando las obligaciones laborales o los requerimientos domésticos o de crianza impiden a los familiares de un paciente internado o domiciliario cuidarlo acorde a lo que necesita, se impone requerir un servicio de cuidado.
Contratar por cuenta propia a un enfermero o enfermera con referencias profesionales, para que asista a un paciente hospitalizado o con internación domiciliaria tiene un costo que ronda los $5.500 pesos por hora diurna (de 8 a 20) y los $6.000 la hora nocturna (de 20 a 8). A ese valor hay que sumarle el transporte. Algunos lo cobran en forma completa, mientras que otros exigen el 50% del boleto urbano de pasajeros. 

Por su parte, las empresas dedicadas a servicios de cuidado y atención de pacientes, ofrecen planes mensuales o quincenales, de acuerdo a los requerimientos. 

Por un servicio mensual de 12 horas diarias (tanto diurnas como nocturnas) estipulan un monto que oscila entre $1.700.000 y $2.000.000 (transporte incluido). Mientras que por un servicio de cuidado de 24 horas (día completo, con personal rotativo) perciben entre $3.200.000 y $3.700.000 (transporte incluido).

La organización familiar

 

Quienes llevan adelante los cuidados paliativos explican a los familiares de los pacientes que “cuidar es asumir responsabilidades y lo ideal es que esas responsabilidades sean compartidas y que quienes las realizan puedan alternarse periódicamente para que se puedan sostener en el tiempo y no sobrecarguen a una persona en particular: guardias nocturnas, urgencias, oxígeno, controles médicos, hospitalizaciones, cambios de ánimo y una dependencia que crece con el transcurso del tiempo”.

"Si esto no se piensa antes, la carga no se reparte. Siempre recae en la misma persona: la más empática, la más responsable, la que «siempre puede». Y ahí empieza algo muy peligroso: el síndrome del cuidador.
Primero, se pierde el descanso; después, la vida personal; luego, la paz mental; finalmente, la salud y (muchas veces) la pareja. Por eso, antes de llevar a un adulto mayor a vivir a una casa, o de asumir los cuidados paliativos de una persona enferma, es necesario armar un sistema de cuidado", señala el doctor Nicolás Ghiano, médico geriatra.

Entonces, recomienda evaluar médicamente al paciente, junto con el equipo médico: qué necesita hoy y qué va a necesitar en los próximos meses. A partir de allí, hay que traducir eso a tareas concretas: comida, medicación, controles, traslados y costos y recién entonces, repartir responsabilidades claras entre los familiares.

También insiste en que no se trata de decir: “Yo ayudo cuando puedo", sino que "hay que asumir compromisos reales, visibles y sostenidos. Con el amor solo no alcanza. Si no hay estructura y organización, el esfuerzo se desbalancea y puede ocasionar nuevos problemas de salud. Esta vez, en los cuidadores que sí se hacen cargo".