Tras la reactivación de las obras en el Monumento Nacional a la Bandera con fondos provinciales y en medio del drama por el tiroteo en una escuela de San Cristóbal, el gobernador Maximiliano Pullaro recibió este lunes, en la sede local de la Casa de Gobierno, a un grupo de periodistas de distintos medios, entre ellos a Rosario3, para dialogar con agenda abierta. Obras públicas, el caso Adorni, el nuevo turno electoral y el vínculo con el gobierno libertario. 

— El Gobierno vive teniendo problemas graves, como los casos del escándalo de la criptomoneda Libra y los viajes del ministro Manuel Adorni. ¿Sigue considerando que el presidente Javier Milei es honesto?

— Más allá del caso Libra, que lo estuve siguiendo en particular, y las relaciones que podía tener previo a ser presidente, creo que Milei es una persona honesta. Vino por la gloria de llevar adelante un modelo del cual está profundamente convencido. Tengo diferencias con ese modelo, pero creo que el presidente es una persona honesta.

— ¿Y Adorni?

— Le falta explicar bien lo ocurrido. Cuando se están inventando excusas, lo notamos nosotros, lo nota el periodismo y lo empieza a notar la sociedad. Si viajaste en avión privado, tenés que poder explicarlo bien. Si aumentaste tus propiedades, tenés que poder explicar el crecimiento patrimonial. Todo lo tenés que poder explicar claramente.

— ¿Qué haría usted con Adorni?

— Le pediría que me explique la situación. Y si no me cierra, por supuesto no lo correría del Gobierno, pero le diría que explique. Hoy, gobernar a la República Argentina es explicar en términos generales. Y eso es lo que tenemos que hacer los políticos.

— Hablemos de economía. El gobierno provincial pasó de una mirada optimista a una muy preocupada…

— La nuestra no es la mirada de Buenos Aires; es distinta la mirada que podemos tener en el interior de la República Argentina. Veo un gobierno muy concentrado en la macro y valoro también la corrección de las variables macro: el haber terminado con la inflación que teníamos en el 2023 y haber logrado equilibrar los gastos y los recursos de la República Argentina. Creo que eso es importante, pero eso empieza a crujir cuando los recursos no llegan a la gente, la gente no llega a fin de mes y se termina endeudando. Y eso, indudablemente, hay que resolverlo y hay que terminar con eso. Si no, es un error por parte del Gobierno nacional mirar solamente la economía. Es entendible, porque la mirada del presidente va hacia ese lugar, pero creo que tiene que haber, de aquí en adelante, políticas que permitan que haya mayor derrame y, desde ese lugar, que también pueda haber crecimiento. 

— ¿Qué medidas son las que faltan por parte del Gobierno nacional?

— La eliminación de retenciones al agro. Con solo hacerlo, habría 2.500 millones de dólares que irían directamente a la economía de los productores y, por consiguiente, al consumo y al gasto. Eso generaría un mayor nivel de crecimiento económico en muchas localidades del interior de Santa Fe, pero también de la República Argentina. También hay que empezar a mirar y a cuidar a la industria nacional, que está perdiendo puestos de trabajo todos los días. Se le intenta mostrar como si fuera sumamente ineficiente. Yo creo que eso no es del todo real, porque a la industria nacional la estás comparando con industrias de otros países que tienen costos diferentes. El primer costo que tienen diferente es el impositivo. Vos pagás menos impuestos en el resto del mundo de los que pagás aquí; pagás menos carga laboral y le pagás menos a un empleado. Obviamente, el costo final de producción va a ser menor; solo allí va a estar la diferencia. Entonces, si queremos comparar la industria nacional con la de otros países, lo que creo que sí tenemos que hacer es comparar, en primera instancia, la carga impositiva que hay en cada lugar del mundo, y ahí sí vamos a poder hacer una comparación justa. 

— Usted plantea que el modelo nacional cruje, pero valora que ordenaron la macro, con lo cual toma distancia del kirchnerismo y del mileísmo más duro. ¿Cree que hay espacio en el escenario político para una tercera vía u otra opción, en un escenario tan polarizado donde parece que los matices pierden poder de representación política?

— Vamos a trabajar para que eso suceda, porque volver atrás sería catastrófico para la República Argentina. El kirchnerismo, a mi criterio y al criterio del frente político que represento, es un modelo agotado en lo económico, también en lo social y, ni hablar, fue un modelo corrupto; con lo cual siento que la sociedad ya dio vuelta la página. Volver atrás sería traumático para la República Argentina; no creo que la ciudadanía esté dispuesta. Pero continuar con un modelo de estas características también puede generar problemas. Yo creo en lo que es una economía ordenada. De hecho, en la provincia de Santa Fe podemos encontrar ese orden; las gobernaciones anteriores a la mía siempre mantuvieron una provincia sumamente ordenada en comparación con lo que han sido las administraciones nacionales. Pero también creo que hay que generar un proyecto político que contemple al modelo productivo de nuestro país y que apuste al campo, a la industria, al comercio y a la generación de empleo. Eso es lo que buscamos. Por un lado, tenemos un populismo corrupto representado por las mismas figuras que monopolizaron la política argentina del 2003 al 2023. Y, por otro lado, tenemos un modelo de los liberales que está centrado en la macroeconomía, pero donde indudablemente el dinero y los recursos no llegan a la gente. 

–¿Y al kirchnerismo cómo lo ve?

–Del kirchnerismo estoy convencido de que no va a ser un modelo que represente más del 20% o 22%. Y el del presidente tampoco va a ser un modelo que represente mucho más del 30%. No va a haber un triunfo en primera vuelta. Va a ser factible entrar a la batalla si nosotros logramos armar algo. Hay un centro que es mayoritario, pero la gente lo tiene que visualizar. Nosotros en nuestra provincia tenemos un frente con el PRO, con el socialismo, con la Ucedé, con el GEN, con el PDP, con CREO y con muchos otros partidos políticos; es un gobierno que diría que no es ideológico, sino que toma los problemas, los estudia y pretende resolverlos. Bueno, yo creo que en el orden nacional querríamos generar algo similar a lo que se ha hecho aquí en Santa Fe. No es que estamos discutiendo ideológicamente "el sexo de los ángeles". Acá tenemos un problema de seguridad pública y vemos cómo lo abordamos. Tenemos un problema de calidad educativa y vemos cómo lo abordamos. Tenemos un problema de cultura y vemos cómo lo abordamos. Planificamos en función de los problemas que tiene la gente, no desde un debate ideológico previo. Por supuesto que cada uno tiene una formación, pero creo que eso hoy no es lo importante en la República Argentina. A mí me van a medir no por el debate político que dé, tal vez eso genere mucha tensión o interacción en redes sociales, sino que a mí me van a validar si resuelvo o no los problemas de Santa Fe.

— Entonces, no descarta acercar posiciones con el PRO de Mauricio Macri…

—Con Macri, con el socialismo y con muchos sectores que se sienten lejos del kirchnerismo y lejos de lo que representa el modelo de La Libertad Avanza. Los límites son el kirchnerismo y LLA. Con el kirchnerismo no tengo nada que ver; me alejo muchísimo de un populismo que empobreció a la República Argentina y que, encima, fue corrupto, porque siento que soy todo lo contrario. Con el Gobierno nacional tengo coincidencias: en el equilibrio fiscal y en haber terminado con la inflación. ¿De qué me alejo? De que no hay una mirada sobre el desarrollo del interior productivo. Yo no concibo ningún país que pretenda salir adelante si no tiene infraestructura productiva, si no piensa en el desarrollo vial y en el desarrollo energético. Va a ser muy importante el avance que se puede lograr con Vaca Muerta, con el litio y con la minería en la República Argentina. Vamos a tener una balanza comercial positiva, vamos a tener los dólares que siempre nos faltan. Pero eso nos tiene que servir como apoyo y empuje del desarrollo industrial de nuestro país. Creo que hay que empezar a diseñar eso para la República Argentina y que va a ser un modelo muy rico el que vamos a proponer. 

— La Constitución lo habilita a un nuevo mandato. ¿Tiene intenciones de dar esa pelea y jugar por un segundo período?

— Lo vamos a evaluar, pero estoy cómodo; me gusta estar al frente del Gobierno de la provincia de Santa Fe. Por supuesto, el plan que estamos llevando adelante excede los cuatro años, por lo cual, si fuese por mí, diría que sí. A mí me gusta lo que hago, me preparé mucho tiempo y siento que en este tiempo hemos enfrentado los dramas que tenemos con un equipo que gestiona y gestiona bien en un momento complicado para la provincia. Pero bueno, no depende solamente de mí, sino que soy parte de un partido y de un conjunto de dirigentes que toman las decisiones.

— ¿Habrá elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso)?

— Bueno, estos temas los lleva más el Ministerio de Gobierno. Yo tengo muchos temas de gestión diaria. Hay que ver qué hace el Gobierno nacional. Yo llegué a la gobernación con el sistema de Paso.

— ¿Pronostica un segundo semestre complicado para Santa Fe en materia de empleo y actividad económica?

— Sí, complicado para toda la República Argentina. A nosotros en enero nos cayó la recaudación por coparticipación un 9%; un 8% en febrero y en marzo un 7%. Es decir, tuvimos una caída de recursos muy grande. También notamos una contracción económica que se siente mucho en la sociedad y genera muchas dificultades. Las empresas no la van a pasar bien, salvo el agro y la metalmecánica asociada al agro y a Vaca Muerta. El resto va a estar muy complicado. Por eso nosotros llevamos adelante políticas anticíclicas. En la reunión de gabinete del lunes pasado, la Secretaría de Trabajo trajo algunos datos que es bueno que podamos analizar. El desempleo creció en la República Argentina, y en los aglomerados urbanos donde el impacto fue menor fueron Capital Federal, Gran Rosario y Gran Santa Fe. Esto tiene que ver con la inversión en obra pública. Para que se sepa: la obra pública, más allá de reducir la desigualdad, también es generación de empleo. Tenemos casi 40.000 personas que viven directamente del empleo que genera la obra pública. Imagínense si nosotros dejáramos de hacer obra pública en este momento; tendríamos muchos más problemas sociales. Una casa que estamos haciendo en una localidad significa tres familias que están trabajando. Y aunque parezca algo menor, en un pueblo es un montón. Si no, habría que preguntarles a los presidentes comunales e intendentes. Después, particularmente en Rosario y en Santa Fe, el sostenimiento está dado por la gastronomía y el turismo.

— ¿Y a qué le atribuye eso, ya que el consumo no mejora?

La variable de la mejora de la seguridad pública hizo que la hotelería empiece a trabajar muy bien. De hecho, para Semana Santa casi tenemos la capacidad completa. Siempre nos fue muy mal con el tema de los fines de semana largos en la ciudad de Rosario y hoy hablaba con el intendente y estaba muy motivado con eso. Después, la gastronomía no es que ande tanto mejor, es que ahora la gente se anima a salir. Entonces, la obra pública y la mejora en seguridad nos permitieron que el desempleo cayera menos o se mantuviera en niveles mínimos.

— ¿Avizora problemas en las cuentas públicas por la caída de la recaudación?

— No, no hay problema. Nosotros somos muy equilibrados en lo que gastamos, fundamentalmente en lo que vamos planificando. Indudablemente, mediamos una planificación donde creíamos que iba a crecer la coparticipación y hubo una caída. Pero tenemos un plan de obra pública que está muy ajustado. Estamos pagando en gastos de capital entre 180 mil y 250 mil millones por mes. Es un montón lo que está invirtiendo la provincia en gasto de capital, es decir, en equipamiento y en obra pública. Pero lo tenemos muy bien planificado en función de los recursos que tenemos. Nosotros hace cuatro o cinco meses teníamos el equivalente a casi dos masas salariales ahorradas al cerrar el mes; ahora un poco menos. Pero vamos a continuar con el ritmo y siempre los salarios en la provincia de Santa Fe van a estar igual o por encima de la inflación. Si podemos estar por encima, mejor. Si no, van a estar igual que la inflación; vamos a corregir como lo dijimos y planificaremos el año que viene. 

— Si sigue la caída de la coparticipación y de la recaudación propia, ¿está en peligro la continuidad del plan de obras públicas?

— Las obras iniciadas se van a terminar. 

— Gobernador, usted marca como punto de coincidencia con el Gobierno nacional las cuestiones vinculadas a la estabilidad fiscal y cambiaria. También la provincia puede desmarcarse de algunas críticas que hace la Nación sobre la carga de Ingresos Brutos; por ejemplo, en Santa Fe más del 60% de las industrias están exentas y el campo también lo está. Pero apareció también allí un informe que generó bastante ruido a principio de año, elaborado por Cepa con datos de diciembre del 2025, sobre el aumento de la planta política, que muestra que su gestión multiplicó por tres la plantilla de asesores.

— No es verdad. Sucede que, con la gente que contratás en la provincia, a los dos años tienen el derecho de pasar a planta permanente. Entonces, nosotros encontramos un formato en donde muchos figuran como asistentes técnicos. Son asistentes que cobran lo mismo que los contratados, pero no terminan pasando a planta permanente. Entran conmigo y se van conmigo, a diferencia de los que antes quedaban fijos. Recordemos que todas las administraciones dejaban capas geológicas de empleados públicos en la administración año tras año porque no se había encontrado un formato distinto. Entonces, lo que confunden de manera pícara —porque lo hacen a propósito— son los empleados de gestión, que serían los técnicos que antes eran contratados y quedaban en planta, con los funcionarios. Nosotros tenemos muchos menos funcionarios y muchos menos empleados públicos. Lo que hay son más asistentes técnicos que cumplen ese rol, pero que no quedan en planta permanente. Por lo cual, es una picardía que ellos saben muy bien.