Walter Fabián Flores tiene 31 años y se gana la vida como cartonero, un oficio que desempeña hace varios años en Roldán, donde vive actualmente con su familia. Como Fabi Cumbia es conocido en el ambiente musical de ese género, pero ahora su carrera -y su vida- puede pegar el salto que siempre soñó: hace un mes firmó su primer contrato con Cima, una productora y distribuidora de música digital que ya ha trabajado con otras bandas reconocidas y su talento se escucha en plataformas como Spotify.
Su historia con la música empieza en la localidad de Comandante Nicanor Otamendi, a 30 kilómetros de Mar del Plata. Allí desde muy chico tuvo su primer acercamiento al canto de la mano de una seño de primaria y a los 11 años, cuando interpretó en una fiesta de la escuela una canción de Patricia Sosa, supo que eso era lo suyo. “Duro es el camino y se que no es fácil”, dice la primera estrofa de esa canción de la cantante, casi como una precuela de lo que le tocaría vivir.
En su ciudad natal trabajó como peón de campo mientras paralelamente aprendía a tocar diferentes instrumentos de manera autodidacta o “de oído” como él mismo explica. Un día se metió de curioso a ver una prueba de un grupo que se llamaba Banda Fredo y que de casualidad estaban ensayando en la esquina de su casa. Lo vieron, lo invitaron a pasar y lo hicieron cantar con ellos.
“Ellos eran mucho más grandes que yo, pero yo afinaba y cantaba bien. Ya a los 13 cantaba cumbia, pero me gustan todos los géneros. El baterista de Banda Fredo me propuso armar algo propio junto a otros músicos y así nació Cumbia al Toque, un grupo donde estuve diez años y con el que tocamos por todos lados, en Mar del Plata, Necochea, Mar Azul. Íbamos a cumpleaños de 15, a carnavales, y a diferentes bailes o boliches de la movida, incluso tocamos en Tropicalísima, que era un lugar muy conocido donde cantaban El Polaco, Dalila y otros grandes de la movida”, contó a Rosario3.
La música siempre fue su pasión pero nunca su medio de vida. A su trabajo como peón de campo le siguió el de albañil, y luego el de cartonero, oficio que desempeña hasta el día de hoy con mucho orgullo porque es lo que le permite sostener a su familia. Hace seis años nació su hijo y como su pareja era de Roldán, el destino lo trajo a esa localidad del sur santafesino, donde vive, trabaja, y, por supuesto sigue haciendo música.
Ya en Roldán y con la ilusión a cuestas, se contactó a través de su amigo Luciano con un hombre que tenía un estudio de grabación. “Caí a la casa medio sucio, con el carrito. Le dije que sabía cantar, tocar la guitarra y el teclado, y me dijo que podía ir cuando quisiera”, recordó. Ese fue el punto de partida.
“Hace cuatro años que junto cartones. Lo hacía con un carrito y un bolsón pero después me compré una moto donde engancho el carrito para no hacer que hacer tanta fuerza porque ya me había impactado en la cintura. Voy juntando por todos lados y después lo vendo a un chatarrero. Siempre ganándome el mango así”, describe.
Una firma que puede cambiarlo todo
Hace sólo un mes que Fabi firmó con una discográfica y su ilusión de progresar en su carrera se volvió a encender. “Ese día estaba juntando cartón y ya me quería ir de Roldán porque no veía futuro. Yo en mi pueblo tenia mi banda. Hasta acá llegué, pensé. Estaba en la chatarrería y un amigo me preguntó si no me iba a Buenos Aires, porque eso me había dicho mi productor pero después no se había dado. Ese día llegue a mi casa y mi señora me dijo que me estaban buscando, que me habían llamado como cinco veces. Al otro día ya me estaba yendo a Buenos Aires”, recordó.
Desde Cima Records –que manejan a otros artistas de la movida como Mosthaza, La Fasebuk y El Guachoon- venían viendo sus videos en Youtube desde hacía un tiempo y decidieron contactarlo. El contrato que firmó es por dos años e incluye la grabación de su primer álbum, el cual todavía no tiene nombre pero a tiene tres temas seleccionados: Quiero saber de ti, Mañana qué haremos y Devuélveme la vida, todos son de su autoría y están ya subidos a Youtube.



