Un iceberg llamado A23a, que se dice que es más grande que la ciudad de Londres, Inglaterra, está en movimiento después de más de 30 años de permanecer encallado en el Mar de Weddell como una especie de "isla de hielo".

El iceberg anteriormente más grande del mundo (según la Agencia Espacial Europea hasta que su rival de 4.320 kilómetros cuadrados, el A-76, le arrebató el título en 2021), el A23a estuvo estacionario desde 1986, pero ahora viajará más allá de las aguas antárticas y será conducido hacia el Atlántico Sur por la corriente circumpolar antártica.

A23a era el sitio de la estación de investigación soviética Druzhanaya 1 cuando se separó por primera vez de la costa antártica en 1986, lo que llevó a Moscú, preocupado, a enviar una expedición para retirar todo el equipo de su base. Sus temores resultaron innecesarios, ya que el iceberg pronto se ancló en el lodo del fondo del mar de Weddell, según publicó el diario británico The Mirror.

Impulsada por fuertes vientos y corrientes, la A23 fue ganando ritmo lentamente en los últimos meses y ahora pasa por el extremo norte de la Península Antártica.
Quizás sorprenda que la crisis climática y la "era de ebullición global" no parezcan estar detrás de su movimiento.

El Dr. Andrew Fleming, un experto en teledetección del British Antártico Survey, dijo: "Pregunté a un par de colegas sobre esto, preguntándome si había algún posible cambio en la temperatura del agua de la plataforma que podría haberlo provocado, pero el consenso es que el tiempo había transcurrido". 

"Estuvo en tierra desde 1986, pero eventualmente iba a disminuir [en tamaño] lo suficiente como para perder agarre y comenzar a moverse. Vi el primer movimiento en 2020". Esto no significa que el movimiento de la A23a esté exento de problemas. Su gran volumen corre el riesgo de alterar las rutas de alimentación de los animales, impidiéndoles alimentar a las crías.

La Dra. Catherine Walker, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, explicó: "Pero los icebergs también son una fuente de nutrientes en sí mismos. Cuando se derriten, liberan polvo mineral almacenado desde su época como glaciares. En muchos sentidos, estos icebergs dan vida; son el punto de origen de mucha actividad biológica".