El verano encendió una alerta en el sur argentino por la proliferación de las llamadas chaquetas amarillas, avispas carnívoras que pueden picar y morder cuando se sienten amenazadas. La especie, conocida científicamente como Vespula germanica, se expandió en destinos turísticos como Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura.
Aunque es originaria de Europa, Asia y el norte de África, está presente en el país desde fines de los años 70. Se reconoce por su coloración amarilla y negra y por construir nidos, generalmente subterráneos, que pueden alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol.
En la Patagonia no existen avispas sociales nativas, lo que facilitó la invasión de especies exóticas como Vespula germanica, Vespula vulgaris y Polistes dominula. La ausencia de depredadores naturales favorece su rápida expansión y una alta concentración de insectos durante el final del verano.
Según especialistas, no atacan de forma espontánea, pero pueden volverse agresivas si se pisa un nido o quedan atrapadas en la ropa. Su picadura es peligrosa porque el aguijón está conectado a una glándula de veneno y puede utilizarse varias veces. En personas alérgicas, existe riesgo de reacciones graves como la anafilaxia.
El período más crítico es marzo, cuando escasean las proteínas en la naturaleza y las avispas se sienten atraídas por alimentos humanos. Para prevenir incidentes, se recomienda evitar comer al aire libre, no usar perfumes ni ropa llamativa y extremar cuidados en zonas con basura o nidos.
Como medida de control, se utilizan trampas caseras con carne y agua jabonosa durante febrero y marzo. Estas ayudan a reducir la cantidad de avispas en circulación, aunque no eliminan los nidos ni erradican la plaga.
En diálogo con Clarín, Valentina, una joven de 28 años, contó su experiencia mientras vacacionaba en un camping del Lago Villarino. Según comentó, una chaqueta le picó la cabeza mientras buscaba sus cosas en un árbol donde había dejado sus cosas. “Automáticamente, sentí como un fuego que me bajaba por toda la cara”, describió.
A los pocos minutos tenía ronchas visibles en las axilas y los brazos. Sin embargo, los síntomas siguieron apareciendo, al punto de sufrir vómitos, ojos hinchados y brotes en el cuerpo.



