Camilo Scaglia es docente e historiador rosarino. Creó el podcast “La Rosario que supimos conseguir” y ha publicado numerosos suplementos y artículos sobre los orígenes de la ciudad. Actualmente se dedica a la divulgación de la historia de Rosario en diferentes formatos. Para Rosario3 analizó uno de los cambios más profundos que atraviesa la ciudad. Cada año nacen menos chicos y crece la cantidad de personas mayores, en un contexto económico complejo
Los nacimientos cayeron a casi la mitad en menos de una década. Hay preocupación por lo que pueda pasar en los servicios relacionados con ambos extremos de la vida humana. Para el docente e historiador rosarino, se trata de un proceso de más de un siglo que hoy cambió de ritmo. “No es una crisis pasajera, es un cambio de época al que vamos a tener que acostumbrarnos y tomar cartas en el asunto”, afirmó Scaglia.
Su aporte es la perspectiva del largo plazo, algo que suele faltar cuando los números aparecen en los titulares. Esa mirada permite separar lo coyuntural de lo estructural, entender por qué Rosario cambia y pensar mejor qué decisiones conviene tomar sin caer en el apuro. “La historia no da recetas, pero ayuda a no asustarse con cada número y a ver hacia dónde va un proceso. Un dato aislado alarma, pero, explicado en el marco de un proceso, permite entender y planificar”, señaló.
La mitad de los nacimientos
En 2015 nacieron 17.171 bebés de madres que viven en Rosario. En 2024 fueron 9.671, según el Informe de Nacidos Vivos de la Municipalidad de Rosario. Es casi la mitad en menos de una década. La tendencia se repite en la provincia y en el país, donde la fecundidad llegó a 1,23 hijos por mujer, lejos de los 2,1 que hacen falta para que una población se reemplace a sí misma.
El historiador nos invita a escapar de la respuesta fácil: “Solemos explicarlo todo por la crisis económica y si bien es cierto que la economía pesa, hay que tener en cuenta una multiplicidad de variables. Si fuera solo eso, no veríamos lo mismo en países a los que les va muy bien. En Corea del Sur y Japón, por citar algunos ejemplos, nacen todavía menos chicos que acá”, sostuvo Scaglia.
Los datos le dan la razón en las dos direcciones. En un informe mundial del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), más de la mitad de las personas consultadas en 14 países mencionó las dificultades económicas como una barrera para tener los hijos que desea. Pero los datos también muestran que cambió la forma de valorar la crianza. Según el Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, en 2015 tres de cada cuatro argentinos consideraban muy importante tener hijos para una vida plena y en 2025 ya eran menos de la mitad. “Eso nos habla de que hoy los jóvenes piensan la paternidad de una manera
muy distinta a la de la generación anterior. Hay un proceso de individualización que lleva a proyectar la vida pensando más en el plano personal y tener hijos significa siempre ponerse en un segundo plano”, advirtió el historiador.
Una historia que empezó hace más de un siglo
Scaglia señala esto no empezó ayer pero se aceleró notablemente: “Hay que entenderlo en perspectiva histórica. La tendencia hacia la baja en la tasa de natalidad se ve a lo largo de todo el siglo XX. Hay un fenómeno clave para entender esto en relación con el rol de las mujeres: existe una relación directa que marca que a medida que las mujeres conquistaron mayores derechos y posibilidades de decisión, dejaron de estar ligadas al papel de madres y sostén del hogar. A fines del siglo XIX una mujer tenía, en promedio, unos siete hijos. Para mediados del siglo XX eran alrededor de tres. Rosario es hija también de ese proceso. Creció con las actividades económicas del comercio, con los inmigrantes y con el trabajo urbano que fueron incorporando mujeres al mercado de trabajo. Lo que vemos hoy es el último capítulo de una transformación muy larga”, agregó.
Aulas más chicas
El primer lugar donde se nota este fenómeno es el jardín. La Asociación de Jardines Particulares de Rosario, que agrupa a unos 160 establecimientos, informó a comienzos de este año que los jardines están fusionando salas. Y según la asociación Argentinos por la Educación, la matrícula de primaria en Santa Fe podría caer cerca de un 25% entre 2023 y 2030.
“La demografía es una ciencia del spoiler: con los datos de hoy ya sabemos cómo continúa la película. Lo que hoy pasa en el jardín llega a la primaria en pocos años. Hay docentes preocupados por sus cargos, y es lógico. Pero menos chicos por aula también puede ser una oportunidad para enseñar mejor”, sostuvo Scaglia en relación a la posibilidad de que los profesores tengan menos alumnos que atender y eso posibilite un vínculo más profundo.
La otra punta de la vida
Mientras tanto, la ciudad envejece. De acuerdo con las proyecciones de la Municipalidad, en 2022 había en Rosario unas 72 personas de 65 años o más por cada 100 chicos de hasta 14. En 2032 serán unas 89.
El cuidado es caro. La jubilación mínima con bono ronda hoy los 500.000 pesos, mientras que contratar a una persona que acompañe a un adulto mayor las 24 horas supera los tres millones por mes, unas seis veces más.
“Vamos a tener más personas mayores con jubilación y obra social, pero con ingresos que no alcanzan para pagarle a quien las cuide. Ese es el gran desafío que tiene el Estado por delante, en todos sus niveles”, advirtió.
Una ciudad que se anticipe
Para el historiador, el escenario no tiene por qué ser sombrío. El propio informe de Argentinos por la Educación sostiene que la baja de la matrícula representa “una oportunidad para avanzar hacia la universalización del nivel inicial”.
Por último, Scaglia aclaró: “La demografía no nos marca un destino irremediable, nos avisa con tiempo. Rosario siempre fue una ciudad que se hizo a sí misma y esta vez también le toca decidir cómo quiere crecer y cómo quiere envejecer”.



