Investigadores del Instituto de Ecología y Geografía de Xinjiang, pertenecientes a la Academia China de Ciencias, detectaron una variedad de musgo desértico, denominada Syntrichia caninervis, que podría perdurar en las condiciones extremas de Marte. El anuncio fue realizado por la institución, que calificó al espécimen como único y anticipó nuevas investigaciones.

Los científicos llevaron a cabo pruebas que demostraron que el Syntrichia caninervis puede soportar una deshidratación celular superior al 98%, resistir temperaturas de hasta -196 °C sin morir, aguantar más de 5000 Gy de radiación gamma y recuperarse rápidamente. Tras la exposición, el musgo logró reiniciar su crecimiento y reverdecer, mostrando una gran resiliencia según publicó el medio China Daily.

La investigación mostró que, bajo condiciones marcianas simuladas con múltiples desafíos combinados —baja presión, atmósfera de CO₂ y alta radiación—, Syntrichia caninervis aún es capaz de sobrevivir y regenerarse una vez que vuelve a ambientes adecuados.

     

El equipo científico también detectó rasgos únicos de la especie que explicarían su resistencia. Entre ellos sobresale que sus hojas superpuestas disminuyen la evaporación del agua, mientras que sus puntas blancas reflejan la intensa luz solar. Además, el musgo puede entrar en un estado de hibernación metabólica selectiva en entornos adversos y acumular la energía necesaria para su recuperación una vez que su medio mejora.

Con estos resultados, se abre una nueva ventana para la exploración de Marte. El grupo de especialistas planea realizar ensayos en naves espaciales para analizar la respuesta de supervivencia y las habilidades de adaptación de la especie bajo microgravedad y diversas condiciones de radiación ionizante.

La meta es descifrar la base fisiológica y molecular del musgo y explorar los mecanismos reguladores clave de la resistencia a la vida. Los investigadores esperan que Syntrichia caninervis cumpla un rol en la colonización del espacio exterior, aportando oxígeno, fijando suelo y sosteniendo futuros invernaderos marcianos.

China invirtió considerablemente en su programa espacial y ya logró hitos como alunizar la sonda Chang’e 4 en la cara oculta de la Luna —la primera vez que se consigue— y alcanzar Marte con la misión Tianwen-1, convirtiéndose en el tercer país, tras Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, en “amartizar” con éxito.