Con una informalidad que, según distintas estimaciones, ronda el 50%, la ONG Lógica propone cambiar la estrategia para combatir la evasión: en lugar de concentrar el esfuerzo únicamente en fiscalizar a los comercios, plantea darle un incentivo económico al consumidor para que exija factura en cada compra.
La iniciativa combina devoluciones parciales de impuestos con sorteos mensuales, tomando como referencia el sistema brasileño conocido como CPF Nota Fiscal, implementado inicialmente en San Pablo y luego extendido a gran parte de Brasil.
La propuesta contempla devolver al consumidor, por ejemplo, el 30% del IVA incluido en la operación, lo que sobre una alícuota del 21% representaría alrededor de 6,3% del valor neto. Si las provincias adhieren, podría agregarse también una devolución del 30% de Ingresos Brutos. Con una alícuota del 5%, significaría otro 1,5%.
Así, el beneficio podría ubicarse en torno al 7% o 7,5% de cada compra, además de la posibilidad de participar en sorteos.
Según explicó el presidente de Lógica, Matías Olivero Vila, “uno de los argumentos centrales de la propuesta es modificar los incentivos del consumidor" y cuestionó que los mecanismos tradicionales de fiscalización tengan capacidad suficiente para alcanzar a todo el universo de pequeños comercios y prestadores de servicios.
“Como ha funcionado la Argentina hasta ahora, la gran supervisión está en los grandes contribuyentes y en lo demás hay una gran tolerancia”, sostuvo.
Según explicó, parte de la dificultad está en la escala del problema. Frente a eso, el modelo busca que sea el propio comprador quien tenga un interés concreto en pedir el comprobante. “Tener 47 millones de inspectores es un montón. Tener a todo el país subido a este sistema naturalmente te hace imposible seguir evadiendo, porque todos van a pedir la factura”, afirmó.
El mecanismo brasileño funciona precisamente bajo esa lógica: el consumidor informa su identificación fiscal al momento de la compra y luego recibe una devolución automática asociada a los impuestos cobrados en esa operación. “En Brasil ha funcionado que la gente realmente pide la factura y es un incentivo muy grande”, señaló Olivero Vila.
Cómo funcionaría la devolución
La iniciativa busca evitar algunos de los problemas que tuvo en la Argentina la antigua LoterIVA. En aquel sistema, era necesario juntar tickets y enviarlos para participar de sorteos, pero los comprobantes no necesariamente debían corresponder a quien los presentaba.
“Había que mandar 30 facturas en un sobre, pero podían no ser las tuyas. La gente se ponía a barrer la vereda para levantar los tickets de las heladerías. Eso no funciona”, explicó.
La propuesta de Lógica apunta a un mecanismo mucho más directo: el consumidor debería proporcionar su CUIT o identificación fiscal al vendedor en cada operación. A partir de allí, el sistema asociaría automáticamente la compra con esa persona y acreditaría luego el reintegro correspondiente.
“El comprador es quien da el número de CUIT, como si fuera un responsable inscripto, ya que el sistema está armado y después la acreditación es automática”, explicó Olivero Vila.
Según detalló, “el reintegro no sería instantáneo. Debería transcurrir un período aproximado de dos meses para verificar que la factura no haya sido anulada y que el impuesto haya sido efectivamente ingresado. Que el comprador lo vea en su cuenta bancaria “es lo realmente potente de este sistema”, aseguró el titular de la ONG.
Supermercados, restaurantes y hoteles
Lógica plantea que el programa podría implementarse de manera gradual para reducir el riesgo fiscal y comprobar su funcionamiento antes de extenderlo. El foco inicial debería estar puesto sobre las actividades con mayor exposición a operaciones informales.
“Naturalmente, hay que empezar por los sectores más propicios a la informalidad: supermercados, restaurantes, hoteles, construcción”, explicó. En cambio, consideró innecesario aplicarlo inicialmente en sectores donde el nivel de formalización es elevado.
“Bancos, seguros, servicios públicos, telefonía, todo eso no –remarcó– porque no hay informalidad. Hay que empezar por el comercio al consumo masivo”.
Devolución de impuestos como incentivo
Para Olivero Vila, el programa no reemplaza la necesidad de reducir la presión tributaria argentina. “Por supuesto que también hay que bajar impuestos. La forma más lógica de bajar la informalidad es bajando los impuestos”, afirmó.
La organización sostiene que el elevado nivel de evasión está vinculado, en buena medida, con una carga tributaria que genera fuertes incentivos para operar por fuera del sistema formal. Sin embargo, frente al argumento oficial de que una reducción adicional de impuestos depende de consolidar el equilibrio fiscal, Lógica propone este mecanismo como una alternativa intermedia.
“Si te devuelven el 30% del IVA y el 30% de Ingresos Brutos, al final del día funciona como una baja de impuestos. Vos pedís la factura y te bajaron alrededor de siete puntos de impuestos”, explicó.
La condición que plantea la ONG es que una eventual mejora de la recaudación derivada de la formalización no sea utilizada para aumentar el gasto público, sino para financiar futuras reducciones tributarias.
La condición que plantea la ONG es que una eventual mejora de la recaudación derivada de la formalización no sea utilizada para aumentar el gasto público, sino para financiar futuras reducciones tributarias.
“Si aumenta la recaudación, esa recaudación no tiene que servir para aumentar el gasto público, sino para seguir bajando los impuestos. El planteo busca así atacar dos problemas al mismo tiempo: reducir la evasión y disminuir el peso efectivo de los impuestos sobre quienes participan del circuito formal. La apuesta consiste en modificar una ecuación arraigada en la economía argentina: que pedir factura deje de ser únicamente una obligación fiscal y pase a significar también un beneficio económico directo para el consumidor.



