El avance del comercio digital es un proceso que está en marcha pero no tan rápido como algunos suponen. Según el último sondeo de Rosario3 y la consultora MEC, para los consumos cotidianos, la compra online todavía representa un porcentaje menor.
El relevamiento, realizado durante abril de 2026, indagó sobre hábitos de consumo, humor social y preocupaciones de la población de Rosario y la región, el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Se trató de un sondeo online, entre visitantes y seguidores de la web y las redes sociales de Rosario3 y Televisión Litoral.
Ante la pregunta sobre por qué vía compran los productos cotidianos, el 94% de los encuestados respondió que lo hace de manera presencial, personalmente en el comercio. Muy lejos aparecen las aplicaciones y plataformas de e-commerce, con el 13%; la web del comercio, con el 9%; WhatsApp, con el 4%; las aplicaciones propias de comercios, con el 3%; y el teléfono, con el 1%.
El dato no niega la existencia ni el crecimiento del comercio digital, pero sí relativiza su peso en la compra cotidiana de los sectores medios relevados. La encuesta no muestra un reemplazo masivo del local físico por la venta online. Al contrario: aun en un contexto de pagos digitalizados y nuevas plataformas, la compra de todos los días sigue atada al comercio presencial.
El mismo informe muestra que el consumo se volvió más planificado y defensivo. La principal estrategia mencionada por los encuestados es comprar solo lo necesario y en cantidad justa, con el 54%. Casi la mitad, el 47%, dice que compra solo los días de descuento con tarjeta o aplicación de pago. Además, el 33% migró a marcas más económicas y el 32% compra solo productos en promoción.
Esa conducta puede tener impacto directo sobre los comercios. Si la compra se achica, se fragmenta y se ata más a descuentos o promociones, no solo cambia dónde se compra, sino también cuánto se compra cada vez. En ese punto aparece otro dato relevante: el supermercado y el comercio de cercanía no están lejos como lugares principales de compra.
Según el sondeo, el 39% de los encuestados dice comprar principalmente en supermercados, mientras que el 27% lo hace en comercios de cercanía o autoservicios de barrio. Las cadenas de supermercados de gran superficie concentran el 24%, los mayoristas el 7% y la vía internet o e-commerce apenas el 3% como canal principal.
Ese reparto también puede leerse como una señal de compras de menor volumen. El supermercado conserva el primer lugar, pero el comercio barrial mantiene un peso importante.
La cercanía, en ese sentido, no es solo una cuestión geográfica. También puede expresar una forma de administrar el gasto: compras más chicas, más frecuentes, más calculadas y adaptadas al dinero disponible en cada momento. La compra grande en una sola salida convive con una lógica de reposición cotidiana o semanal, más atenta al precio, a la urgencia y a la oportunidad.
Al mismo tiempo, el informe muestra una fuerte digitalización de los medios de pago. Aunque la compra siga siendo mayoritariamente presencial, el efectivo quedó por detrás de otras modalidades. El medio de pago más mencionado es el QR, las billeteras virtuales y los pagos móviles, con el 54%. Luego aparecen la tarjeta de crédito, con el 47%; la tarjeta de débito, con el 42%; el efectivo, con el 29%; y la transferencia bancaria por aplicación, con el 26%.
La conclusión es clara: la digitalización avanzó más en la forma de pagar que en la forma de comprar. Los sectores medios siguen yendo al comercio, al supermercado, al autoservicio o al negocio del barrio, pero pagan cada vez más con billeteras virtuales, QR, tarjetas o transferencias. La vida cotidiana se volvió digital en el pago, no necesariamente online en la compra.
En paralelo, aparece otro fenómeno: las compras internacionales. El 20% de los consultados dijo haber utilizado aplicaciones de compras internacionales en los últimos 90 días. Entre quienes compraron por esa vía, las plataformas más mencionadas fueron Shein, con el 46%; Temu, con el 34%; Mercado Libre, con el 30%; y Amazon, con el 15%.
Ese dato muestra que una parte de los sectores medios empezó a mirar hacia afuera para determinados consumos, especialmente cuando encuentra precio, variedad o productos que no consigue con facilidad en el mercado local. Pero tampoco allí aparece una sustitución completa de la compra cotidiana. Las compras internacionales existen, crecen y pueden afectar algunos rubros, pero están lejos de explicar por sí solas el mapa general del consumo.
El informe también marca diferencias por edad. El grupo de hasta 35 años aparece más vinculado a Shein, mientras que los mayores de 35 años también utilizan Temu y Mercado Libre para realizar compras en el exterior. A su vez, entre empleados del ámbito público, trabajadores informales y jubilados o pensionados, el nivel de compras internacionales se ubica más bajo, aunque no desaparece: llega al 11%.
Si querés cer el informe completo, hacé click aquí.



