Dicen que en las bodas siempre hay drama. Que si la tía se tomó de más, que si el DJ no pone cumbia. Bueno, en Westlake, Ohio, Estados Unidos fueron un poco más allá. Había DJ, vals, fotos... y de repente, sillas volando. Hay tres detenidos y una pareja de recién casados que va a recordar su casamiento por los motivos equivocados.

Eran las 20:50 del viernes 21 de agosto en el salón La Centre y la cosa venía tranqui, bailando, brindando, hasta que entraron ellos: cuatro hermanos con más ganas de pelear que de tirar arroz. Según contó una víctima todavía con el peinado intacto pero la paciencia destruida: "Estábamos bailando cuando cuatro hermanos se nos echaron encima".

Y acá empieza la épica. De todas las armas blancas que ofrece la vida, Raed Mahmoud Sulaiman, de 46 años, eligió la más intimidante: un cuchillo de manteca. Sí. Ese que apenas corta un pancito. Según el video que filtró la policía al medio estadounidense Fox Cleveland, el muchacho lo levantó de una mesa como si fuera Excalibur y se lanzó al ataque mientras sonaba la música de fondo. Una escena digna de Hollywood, pero con presupuesto de tenedor libre.

     

"Ya sabíamos que había violencia porque nos llamaron testigos que dijeron que había gente ensangrentada", contó el capitán Jerry Vogel, de la policía de Westlake, que seguramente pensó que lo llamaban a un casamiento y terminó en un capítulo de UFC.

La defensa no se hizo esperar. Un invitado, en un acto de defensa personal y decoración de interiores, agarró una silla y se la tiró. En dos minutos, el salón pasó de "qué hermosa la novia" a "¡todos al estacionamiento!".

Y literalmente todos al estacionamiento. La policía llegó y se encontró con 40 personas en traje y vestido largo, corriendo, gritando, llamando a sus madres. Una de las víctimas, mientras se acomodaba los pantalones como podía, se dedicó a señalar culpables como si fuera un VAR humano.

¿El motivo? No fue el alcohol. Ni el DJ. Fue lo de siempre: familia. Según Vogel, las dos familias involucradas se tienen una bronca vieja. No se sabe si son parientes, ex parientes, o una versión de Romeo y Julieta pero sin poesía y con más antecedentes. "Personas que normalmente no se juntan y que tienen hostilidad entre sí se reunieron por algún motivo. En este caso, era la boda de alguien. Cuando se juntaron, todo volvió a salir a la luz", resumió el capitán, en criollo: era obvio que esto iba a terminar mal.

El saldo de la velada romántica

Sulaiman, el del cuchillo pastelero, quedó detenido por agresión, provocar pánico y por hacer desaparecer el arma del crimen - básicamente, tiró el cuchillito para que no lo encuentren, gran cerebro del delito.

Lo acompañan en esta lista de invitados estrella: Ali Wahdan, de 47 años, que tenía una orden judicial que le prohibía acercarse justo a esa familia y decidió que la boda era un buen momento para ignorarla. Y Abdallah Wahdan, de 48, acusado de amenazas agravadas por prometerle a medio salón que la iban a pasar mal.

La policía cerró con un consejo que debería estar bordado en todos los centros de mesa: "No arruinen la boda de otra persona. Ahora, lamentablemente, esas personas siempre serán recordadas como la boda donde hubo un altercado y peleas. No recordarán lo bueno, sino lo malo".

Moraleja: “muchachos, si se odian, resuélvanlo en un asado. No en el casamiento de otro”, dijo el comisario.