A sus 63 años y tras desmepeñarse durante 46 de ellos en la empresa Lácteos Verónica, Juan Domínguez atraviesa una situación desesperante. Al igual que los otros 700 empleados de la firma que tiene sus tres plantas paralizadas desde el mes de diciembre, lleva más de un semestre sin cobrar su sueldo. En diálogo con Radiópolis (Radio 2), el trabajador detalló cómo sobrevive vendiendo tortas asadas al costado de la ruta en la localidad de Totoras, mientras los dueños de la compañía no dan respuestas por el vaciamiento y el gremio advierte sobre la profunda crisis social de las familias afectadas, que volverán a manifestarse en los próximos días.

La tradicional empresa láctea, que supo procesar más de un millón de litros diarios, frenó por completo su producción en las fábricas ubicadas en territorio santafesino: Totoras, Lehmann y Suardi. Juan se desempeñaba en la planta de Totoras, elaborando queso azul. Al frenarse los ingresos, su vida cambió drásticamente. “Tenés que estar tres o cuatro horas en la ruta, y trabajar tres o cuatro horas más en casa”, relató sobre su nuevo emprendimiento de venta de tortas asadas para intentar subsistir junto a su esposa.

El drama cotidiano se traduce en la imposibilidad de afrontar los gastos básicos. Al ser consultado por las deudas que contrajo durante estos siete meses sin percibir su salario formal, el operario confesó: “Tengo comida en una carnicería, un muchacho amigo que me está dando la carne. Ya estoy pisando un millón de pesos de deuda y no puedo pagar. Y después tengo tres o cuatro boletas de la luz, que tampoco llego a pagar, y otro tanto del agua”.

El descalabro financiero de Lácteos Verónica no solo se evidencia en la falta de pago, sino en graves irregularidades con la seguridad social. Según expuso el trabajador, hay compañeros con enfermedades oncológicas o crónicas que se quedaron sin cobertura médica. “Te mandan el recibo, te mandan el descuento y no aportan a la obra social”, denunció.

El deterioro de la empresa comenzó hace aproximadamente un año, con el pago de haberes en cuotas, y se agravó en enero cuando los depósitos se redujeron a cifras ínfimas de hasta 19 mil pesos. Juan apuntó directamente contra los actuales directivos, a quienes calificó de “sinvergüenzas”, y los diferenció de los fundadores originales: “Nunca tuvimos ningún problema y nosotros cobrábamos (...) jamás nos faltó un sueldo, jamás”.

Ante este escenario, la preocupación escaló a las esferas políticas y sindicales de la Provincia. El intendente de Suardi, Leandro Gastaldi, y distintos senadores provinciales mantuvieron reuniones con el ministro de Trabajo, Roald Báscolo. Por su parte, el referente de la Asociación Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) en Rafaela, Domingo Possetto, alertó que “hay desesperación en el grupo de trabajadores” porque “no perciben ningún dinero” y “fuera de Verónica tampoco hay trabajo”. Para visibilizar la acuciante situación, los empleados, junto a sus familias y vecinos, marcharán este viernes a la delegación de la Secretaría de Trabajo en Rafaela para exigir soluciones urgentes o el avance de la causa penal por presunto vaciamiento.