Meterse al mar en la Costa Atlántica a veces tiene un costo inesperado: el roce invisible de una "agua viva" (Olindias sambaquiensis). Lo que sigue es un ardor inmediato que no es sugestión ni mala suerte, sino pura biología de defensa.

Según un trabajo de investigadores argentinos publicado en la red científica SciELO, y difundido por la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, en balnearios como Monte Hermoso se reportan hasta 1.000 casos por temporada. El estudio analizó a pacientes que calificaron el dolor con un promedio de 8 sobre 10, comparándolo con una quemadura severa.

¿Por qué el dolor es instantáneo?

 

La ciencia explica que los tentáculos de estas medusas tienen "microjeringas" que se disparan en apenas 3 milisegundos. Penetran la piel y depositan la toxina tan rápido que el cuerpo no llega a procesar el contacto antes de sentir el fuego. Las marcas, que suelen aparecer mayormente en las piernas, pueden dejar líneas de hasta 70 centímetros de largo.

Más allá del ardor local, el estudio detectó que el 71% de los afectados experimenta síntomas generales en la primera hora, como temblores, llanto por el dolor o una leve dificultad para respirar que suele ceder rápido.

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El kit de emergencia: vinagre sí, agua dulce no

Para evitar que una picadura arruine el día de playa, los expertos sugieren jubilar los viejos mitos caseros. El error más común es lavar la zona con agua dulce o frotar con arena; esto es contraproducente porque activa las células urticantes que todavía no dispararon, aumentando la dosis de toxina.

El protocolo recomendado por los científicos es el siguiente:

  • Vinagre de cocina: aplicar ácido acético al 5% (vinagre común) entre 15 y 30 minutos. Esto "desactiva" la descarga de los tentáculos.
  • Nada de frotar: no usar las manos ni arena para limpiar la zona.
  • Pinza: recién después del vinagre, retirar restos de tentáculos con una pinza.
  • Frío controlado: usar compresas frías, pero nunca hielo directo, ya que el agua del deshielo (agua dulce) reactiva la picadura.

¿Cuándo ir a la guardia?

Si bien la mayoría de los casos son sustos temporales, hay señales de alerta para buscar un médico de inmediato: mareos, vómitos, dificultad persistente para respirar, hinchazón en labios o cara, o si el afectado es un niño pequeño o una persona con antecedentes alérgicos graves.

Saber actuar rápido y con los elementos correctos convierte un "accidente inevitable" en un contratiempo controlable bajo el sol del verano.