La investigadora del Conicet, profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Matilde Rusticucci, dio precisiones acerca de. fenómeno de El Niño que ya afecta al país, y sus consecuencias en distintas regiones.
La especialista ubicó el origen de El Niño en una modificación sobre el Pacífico. “Es un fenómeno oceánico que se produce en el océano Pacífico de aumento de nivel del agua, de la temperatura del agua. Eso altera toda la circulación de la atmósfera”, explicó.
Según precisó, los equipos científicos anticipaban su desarrollo desde comienzos de año. “El fenómeno del Niño es un fenómeno que nosotros venimos pronosticando ya desde el mes de febrero, marzo, que sabíamos que se iba a desarrollar”, dijo.
La investigadora sostuvo que el episodio actual ya fue declarado formalmente en junio. “Este fenómeno ya está decretado desde junio. Y estamos empezando a ver claramente el impacto que está teniendo”, afirmó.
Crecidas del Paraná y el Uruguay
Rusticucci comparó la situación con otros eventos de alta intensidad registrados en el país. “Este Niño en particular es un Niño muy intenso, mucho más intenso que los últimos Niños intensos que hemos tenido, que provocaron grandes inundaciones en el litoral, en el 98 y el 83”, señaló.
La docente explicó que las poblaciones situadas junto a los cursos de agua deben seguir la evolución de los caudales. “Las ciudades que están sobre el río Paraná o el río Uruguay, claramente, que tienen tierras bajas, o sea, están a un nivel bajo del río, son las más inundables”, detalló.
Sobre el recorrido del agua, indicó que las precipitaciones que se producen fuera del territorio argentino también inciden sobre el escenario local. “Las fuertes lluvias se producen en el noroeste de nuestro país, pero, principalmente, en el sur de Brasil, donde están las nacientes de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay”, sostuvo.
“Estos ríos acumulan caudal y vienen arrasando todas las costas. Si a eso le sumamos las lluvias locales, la inundación puede ser más grave”, planteó.
La investigadora contó que recibió información desde Corrientes sobre la altura actual del río. “Ya tienen el río en un nivel demasiado alto para la altura del año en la que están”, relató.
Ante la consulta sobre el rol de las represas, planteó que existen mecanismos de coordinación para administrar los volúmenes de agua. “Hay un tiempo para manejar, para evitar catástrofes. Se debería poder manejar y evitar desastres más grandes”, expresó.
Impacto en zona urbana y zona rural
Rusticucci diferenció los desafíos que enfrentan las áreas urbanas de los que atraviesa el sector rural. “La gente del campo tiene que estar atenta a cuándo se producen las lluvias, si pueden sembrar, si pueden cosechar”, explicó.
También mencionó las dificultades para la actividad ganadera en zonas anegables. “El ganado que está en zonas bajas anegadas, por ejemplo, tienen que mudarse, tienen que buscar tierras más altas”, describió.
Para las ciudades, la especialista puso el foco en la transmisión y el seguimiento de los avisos meteorológicos. “Dependiendo de dónde estemos ubicados, es fundamental que el sistema de alerta del Servicio Meteorológico Nacional se transmita de forma correcta”, afirmó.
En ese punto, explicó que una tormenta puede provocar múltiples problemas además de la precipitación. “Un sistema de alertas ante tormenta no solo te advierte sobre la tormenta en sí, si tiene granizo, si tiene rayos, si el exceso de lluvia es muy rápido”. En relación con la infraestructura urbana, marcó la necesidad de que se tomen medidas de prevención para reducir anegamientos. "Los sumideros tendrían que estar impecables para que la inundación no se produzca”, sostuvo.
La docente descartó que las lluvias actuales puedan asimilarse a las tormentas breves de regiones tropicales. “Son tormentas que están muy asociadas, viene una gran masa de aire muy húmedo que tiene una persistencia”, explicó.
“Se produce la tormenta fuerte, llueve en una localidad, pero detrás se puede producir otra. Así que no, no es el mismo sistema”, añadió sobre la continuidad de los episodios de lluvia.
El Niño tendrá un efecto temporal, pero el cambio climático persiste
Rusticucci distinguió entre el ciclo de El Niño y las tendencias de largo plazo vinculadas al calentamiento global. “Se desarrolla fuerte hasta fin de diciembre, continúa hasta febrero, marzo, después se va el fenómeno del Niño en sí”, explicó.
La investigadora aclaró que la duración del fenómeno no implica que cesen otros riesgos climáticos. “A lo mejor después tenemos sequía”, advirtió.
Sobre las proyecciones para el litoral argentino, remarcó: “El cambio climático sigue previendo para la zona en cuestión, para el litoral argentino, más cantidad de lluvias a lo largo del tiempo”.
La especialista sostuvo que los episodios extremos aparecen con mayor recurrencia. “Tenemos que acostumbrarnos a que estos fenómenos, llamemos la tormenta, llamemos olas de calor, a eso llamamos nosotros fenómenos extremos, se van a quedar más con nosotros, más frecuentemente”, dijo.
Consultada por el tratamiento institucional de la agenda climática, Rusticucci señaló que hay organismos que dejaron de difundir materiales sobre el asunto. “En algunos organismos que tenían informes de cambio climático tuvieron que bajarlos de sus páginas”, afirmó.
Además, aseguró que el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático dejó de operar. “No está funcionando, no está en acción el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Se ha frenado bastante”, concluyó.
Respecto de las diferencias regionales, Rusticucci indicó que la zona núcleo podría recibir un volumen favorable para algunos cultivos, aunque aclaró: “Va a depender de cuánto”.
La especialista añadió que el fenómeno no implicará más agua en todo el territorio. “Se prevé que va a llover mucho menos en el noroeste, en Jujuy y Salta. Entonces también les puede afectar de la forma opuesta a esa región”, señaló.



