La Unión Tranviarios Automotor (UTA) expresó su preocupación por el estado de las rutas nacionales y las condiciones de la flota de ómnibus de larga distancia y pidió la intervención de la Secretaría de Transporte de la Nación para adoptar medidas destinadas a mejorar la seguridad del servicio.

El planteo fue realizado por el secretario general de UTA Argentina, Roberto Carlos Fernández, en una nota enviada al secretario de Transporte de la Nación, Mariano Plencovich. En el documento, el gremio enumeró una serie de factores que afectan las condiciones de trabajo de los conductores y pueden incrementar los riesgos para trabajadores y pasajeros.

Uno de los principales puntos del reclamo está relacionado con la antigüedad y el mantenimiento de la flota. Según el sindicato, la escasez de financiamiento dificulta que las empresas incorporen unidades nuevas y obliga a mantener en circulación vehículos con un desgaste creciente. 

“Los choferes manejan micros con un desgaste severo, lo que expone a los trabajadores a roturas constantes en medio de las rutas”, señaló el comunicado, que agregó que esas situaciones pueden dejar a conductores y pasajeros varados durante varias horas a la espera de asistencia técnica.

El documento también menciona deficiencias en el mantenimiento de algunas unidades, entre ellas neumáticos desgastados o con poco dibujo, presión de aire inadecuada y amortiguadores en mal estado. A esos factores suma problemas con elementos de seguridad, condiciones deficientes en los baños de algunos ómnibus y recortes en servicios que anteriormente se brindaban durante los viajes.

     

El gremio vinculó además las condiciones mecánicas de los vehículos con el deterioro de la infraestructura vial y advirtió especialmente sobre la pérdida de adherencia. Según planteó, la estabilidad de los micros durante curvas y sobrepasos puede verse comprometida por “la falta de grip producida por el deterioro del asfalto”, una situación que, de acuerdo con el documento, incrementa las distancias de frenado y el riesgo de despistes.

Las condiciones meteorológicas también fueron incluidas entre los factores que aumentan las dificultades para los conductores. El texto menciona lluvias torrenciales e inundaciones que pueden afectar carreteras, puentes y bases del suelo, además de temperaturas extremas capaces de acelerar el desgaste del pavimento. También enumera la presencia de gravilla, arena, hojas, derrames de combustible, hielo, nieve y neblina como circunstancias que pueden reducir la adherencia sobre la calzada.

En relación con esas situaciones, el sindicato sostuvo que los choferes deben afrontar contingencias que requieren una mayor exigencia durante la conducción y consideró que algunas de ellas podrían reducirse mediante tareas de prevención y mantenimiento. “Estas son algunas de las contingencias con las que se encuentran nuestros conductores, las que se agravan día a día por el no hacer, o mejor dicho por el no prevenir”, afirmó.

En la presentación dirigida a Plencovich, el gremio identificó al Estado, las empresas propietarias de los ómnibus, los conductores y los pasajeros como los cuatro actores centrales del sistema y reclamó una intervención coordinada. A las compañías les pidió que cumplan con sus obligaciones de mantenimiento y cuidado de los vehículos, mientras que al Gobierno nacional le solicitó adoptar medidas para mejorar las condiciones de funcionamiento de la actividad.

El documento concluye con un pedido para que la Secretaría de Transporte intervenga “de forma activa” y genere medidas que permitan reducir los factores prevenibles asociados a la siniestralidad. El reclamo incluyó además la situación salarial de los conductores, aunque el planteo estuvo centrado principalmente en las condiciones de seguridad, el estado de los micros y la infraestructura por la que circulan.