El Telescopio Espacial James Webb logró “pesar” el agujero negro supermasivo inactivo más lejano jamás medido: un monstruo de 6.000 millones de veces la masa del Sol, ubicado en el centro de la galaxia MRG-M0138. La luz que llega hoy a la Tierra muestra cómo era el universo cuando tenía apenas 4.000 millones de años, lo que ubica a este gigante a 10 mil millones de años luz de distancia.

Medir agujeros negros dormidos es un desafío porque, al no estar alimentándose activamente, no emiten el brillo intenso de los núcleos galácticos activos y son prácticamente invisibles. Para hacerlo, el equipo liderado por Richard Ellis, del University College de Londres, usó el James Webb para rastrear el movimiento de las estrellas que orbitan cerca del agujero negro

La técnica, llamada dinámica estelar, ya se había aplicado para “pesar” Sagitario A*, el agujero negro de nuestra galaxia, a 26.000 años luz. El récord anterior para un agujero lejano era de 700 millones de años luz. Este nuevo hallazgo está 15 veces más lejos, según la investigación publicada en la revista especializada Science.

     

La clave fue el efecto de lente gravitacional. Una galaxia masiva entre MRG-M0138 y la Tierra curvó y magnificó la luz 30 veces, permitiendo reconstruir el interior de la galaxia distante. “Al combinar los datos del JWST con el efecto de lente gravitacional, pudimos observar el interior de la esfera de influencia del agujero negro, donde su gravedad aumenta la velocidad de las estrellas”, explicó Andrew Newman, de Carnegie Science. Así confirmaron que, aunque hoy esté inactivo, el agujero negro tuvo un pasado violento como cuásar, expulsando gas y polvo y frenando la formación de nuevas estrellas en MRG-M0138, que hoy está en estado de latencia.

“Determinar cómo se mueven colectivamente las estrellas dentro del núcleo de esta galaxia distante nos ha permitido medir la masa de su agujero negro supermasivo, que de otro modo sería indetectable”, señaló Ellis. “Al demostrar la viabilidad de esta técnica para galaxias en el universo primitivo, ahora podemos realizar un censo más completo de cómo se desarrollan los agujeros negros a lo largo del tiempo e inferir su papel en la configuración de la evolución de las galaxias”.