Parece que está de paseo en las islas Malvinas. Pero la carta que Claudino Chamorro le escribió a su familia el 17 de abril de 1982 no era por turismo. Hacía nueve días que había desembarcado en el archipiélago como un joven que venía del servicio militar obligatorio. La guerra estaba por comenzar.
“Yo con mis compañeros estamos todos bien gracias a Dios”, cuenta Claudino en el texto que está expuesto en uno de los paneles de la muestra “Malvinas en Imágenes. Historia, Posguerra, Regresos”.
“Estoy en estos momentos en las Malvinas, la estamos pasando muy bien aunque los días no son muy lindos”, agrega en una de las oraciones y el propio autor, que hoy es el presidente del Centro de Exsoldados Combatientes de Rosario, se ríe y se desmiente.
“Era todo mentira, para tranquilizarlos. ¿Qué les iba a decir? Estábamos todos mojados, cagados de frío, con la trinchera inundada”, aclara mientras recorre con Rosario3 la exposición en el Espacio Cultural Universitario (ECU) de la UNR, San Martín 750.
¿Cuántos relatos históricos se basan en mensajes epistolares sin tener al emisor para agregar circunstancias y contextos que complementan el sentido? En este caso, las misivas, documentos, fotos y videos que forman parte de la muestra son un adelanto de un archivo más grande que realizan los veteranos locales junto con el instituto de Investigaciones Socio-Históricas Regionales (Ishir) del Conicet Rosario.
La exhibición, que se inauguró este viernes y se puede recorrer hasta el 9 de mayo, reúne materiales de cinco veteranos que ya fueron digitalizados por los historiadores. Miguel Ángel Gelman aportó tres fotos y los diarios de vuelo que hizo desde el 22 de mayo al 24 de junio como radarista de un avión Bandeirante, alquilado a Brasil porque los Neptune habían salido de servicio.
Completó diez misiones. Buscaban a la flota inglesa. En una de ellas, detectó con su radar desde mil metros de altura siete buques ingleses muy cerca, a 18 millas. Gracias a una rápida maniobra, pudieron salvarse de un ataque y pasar información vital.
Mientras recuerda los detalles, mira una de las fotos de un avión en pleno vuelo. La sacó él desde otra aeronave el día de repliegue. En la imagen de al lado, posa en tierra con dos compañeros delante del Embraer EMB-111.
–Estoy igual, ¿eh? Decime que sí –le dice Miguel Ángel a Claudino 44 años después de esa toma.
–¿Cuál sos, este? –responde el referente de los excombatientes entre risas y señala al de la izquierda.
Ahora Claudino marca otra foto en donde sostiene un fusil y se lo ve bien, entero. “Esto no fue en Malvinas. Regresamos el 22 de junio a Ushuaia y de ahí nos llevaron a Río Grande. Pero yo tuve que terminar el año de la colimba y seguí hasta septiembre de 1982. Acá –se refiere a la imagen–, ya nos habían engordado y estaba de guardia en la frontera con Chile”.
Esos primeros meses de posguerra, para él, siguieron con uniformes y armas, lejos de su casa y su familia.
“Lamentablemente hemos perdido”
Guillermo Potocsnyak entregó al archivo varias cartas que le envió a su familia y una ilustración como prisionero de guerra de los ingleses que se exhibe en el ECU. Los textos del por entonces sargento del Ejército permiten leer algo así como la evolución de un estado de ánimo.
El primer texto es del 29 de abril, cuando todavía no habían comenzado los ataques. Dice que está bien y hasta incluye un dibujo del paisaje de las islas. El 8 de mayo, cuenta que sabe decir algunas palabras en inglés. Enumera algunas, como “sheep (oveja)” o “bom (bomba)”. Y cierra al pie, entre paréntesis: “(En un mes aprendo inglés)”.
He visto amigos muertos, heridos y destrozados… esto me sirvió de mucha experiencia y Dios quiera que le ocurra lo mismo a todos los argentinos, porque sino estas muertes fueron en vano
El 19 de junio, el tono del mensaje es otro. Escribe a su “querida esposa e hijos, suegros” ya “como prisionero” de los ingleses. “Lamentablemente hemos perdido la guerra, pero no estoy triste por mí, pues sé que se perdió por los inútiles que nos comandaban”, señala.
“He visto amigos muertos, heridos y destrozados –continúa–, he visto miserias, pasado hambre e injusticias, pero indudablemente esto me sirvió de mucha experiencia y Dios quiera que le ocurra lo mismo a todos los argentinos, porque sino estas muertes fueron en vano”.
Posguerra y regresos
“Malvinas en Imágenes” está dividida en tres ejes. La primera son mapas de hace 500 años, una memoria cartográfica del archipiélago del Atlántico sur (ver nota aparte acá). Le siguen otras dos capas: Posguerra y Regresos. Son 44 piezas en total, una por cada año del aniversario de la guerra y el Día del Veterano y de los Caídos (2 de abril).
El material es, además, una especie de adelanto del archivo que preparan los investigadores del Ishir y el Centro de Exsoldados Combatientes en Malvinas de Rosario.
Es muy importante que los veteranos de Rosario confiaron en el Conicet para digitalizar sus archivos institucionales y personales
En un primer año de trabajo, ya digitalizaron lo aportado por cinco de ellos. Además de Claudino Chamorro, Miguel Ángel Gelman y Guillermo Potocsnyak, hay materiales de Adrián Marrone y Alejandro Moreira, sobre todo enfocado en el regreso a las islas.
El coordinador del Ishir y de la muestra, Darío Barriera, explica: “Es muy importante que los veteranos de Rosario confiaron en el Conicet para digitalizar sus archivos institucionales y personales. Ya comenzaron a traer sus objetos y los estamos convirtiendo en documentos (clasificado y caracterizado de forma profesional). Cosas que hasta hoy estaban en el ámbito de lo privado van a formar parte de lo público”.
Memoria y las escuelas como puente
La hermana de Claudino Chamorro, Bernardina, le respondió el mensaje del 17 de abril de 1982. Ese texto le llegó al joven soldado en la isla. Los británicos todavía no habían bloqueado ese contacto. Pero perdió ese documento en plena guerra.
“El 14 de junio tuvimos que hacer un repliegue por un ataque. Nosotros nos habíamos quedado sin municiones y nos desplazamos dos kilómetros pero tuvimos que dejar las mochilas y ahí estaba la carta”, recuerda el veterano.
Claudino resume la importancia de esos intercambios con una anécdota personal. Como no dormía de noche, leía los apoyos que llegaban desde el continente. Diana, una chica de Banfield, escribió a un “soldado desconocido”, algo que hacían desde las escuelas.
Él la leyó, le respondió y establecieron una relación epistolar hasta que perdieron el rastro. Muchos años después, en 2006, una maestra lo contactó porque tenía una alumna que se llamaba Samanta, la hija de aquella Diana. Eso permitió la reconexión y la historia se cerró 35 años más tarde, en 2017, cuando se conocieron.
Esa necesidad de hablar y contar lo que pasó en la guerra tiene varios sentidos. Uno de ellos es mantener viva la memoria de los caídos. Otra, la identificó Coco (como le dicen a Potocsnyak) cuando todavía era prisionero: aprender del trauma. Eso implica abrir y compartir vivencias personales o íntimas en un archivo público.
Hoy vemos con mucha preocupación que los reclamos de soberanía no se están haciendo como corresponde
Los dos coinciden en que dar ese paso no les costó. “Hacer visible todo esto es lo que hacemos en las escuelas. Transmitir que los soldados que fuimos a la gesta de Malvinas cumplimos con un deber y un juramento. Que los chicos entiendan que es una historia real. Porque no podemos defender lo que no conocemos”, explica Claudino.
Y refuerza: “Muchos de esos jóvenes, que mañana pueden llegar a ser funcionarios o diplomáticos, tienen que conocer su pasado. Hoy vemos con mucha preocupación que los reclamos de soberanía no se están haciendo como corresponde. Seguimos entregando nuestros recursos naturales, nuestra soberanía. Hoy no somos un pueblo soberano”.
La muestra y el Fondo Documental en construcción forman parte de una misma militancia sostenida todos estos años. “Dejar un mensaje y una historia bien contada de lo que nos tocó vivir en Malvinas”, resume el presidente de los excombatientes locales.
Cuándo, dónde y cómo pedir visitas
"Malvinas en Imágenes. Historia, Posguerra, Regresos”. Desde el viernes 10 de abril, de 9 a 18, hasta el 9 de mayo. En el ECU (San Martín 750). Entrada: Libre y gratuita.
Investigación, Guión y Curaduría: Darío G. Barriera (ISHIR, CONICET, UNR), Mila Kobryn (UNR) y Milena Orayen (UNR). Montaje: Gabriela Rodi y equipo del ECU.
Visitas guiadas. Martes 14, 21 y 28 de abril, más el 5 de mayo, a las 9.30. Jueves 16, 23 y 30 de abril, más el 7 de mayo, a las 15.30. Duración: 40 minutos.
Escuelas: para más información, escribir al mail espaciocultural@unr.edu.ar. Asunto: “Solicitud visita guiada”.
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