Un llamativo ataque de orcas cerca de Baiona, España, tras la regata Trofeo Ignacio Montenegro, se transformó en el último de más de 700 incidentes protagonizados por las famosas Gladis desde 2020. Al menos nueve barcos ya fueron hundidos por episodios similares y 250 resultaron dañados.
El video dura segundos pero alcanza para sentir el pánico. Cuatro enormes sombras negras nadan bajo el casco del Seika, un velero de 12 metros, lo rodean y empiezan a golpearlo una y otra vez. De repente, una gran sección del timón se quiebra y emerge flotando. Arriba, se escuchan los gritos de sus cinco tripulantes ucranianos: "¡Oh, Dios mío!".
El dramático momento ocurrió el sábado 30 de agosto alrededor de las 19 horas cerca de Picamillo, en Galicia, cuando el Seika regresaba al puerto de Baiona después de participar en la regata del Trofeo Ignacio Montenegro, que reunió a unas 30 embarcaciones.
El velero se encontró de frente con cuatro orcas que atacaron directamente el timón, arrancando trozos de poliéster y dejándolo casi ingobernable. El servicio español de Salvamento Marítimo fue alertado y preparó una embarcación de rescate, pero finalmente la tripulación logró volver a la costa por sus propios medios. Ninguno resultó herido, pero el yate quedó inutilizable y necesita reparaciones mayores.
Orcas attack a boat returning from participating in a regatta in the Pontevedra River, endangering the lives of its five crew members. pic.twitter.com/FcvuKZnZJQ— Oceaiii���� (@oceaiii) August 30, 2026
El regreso de las Gladis
El incidente no es aislado. Se produce en medio del regreso a la costa gallega de las orcas ibéricas vinculadas a los llamados Gladis, el pequeño grupo de orcas asociado a repetidos encuentros con veleros en las costas de España y Portugal.
Este comportamiento inusual se registró por primera vez en 2020 y tiene un patrón casi idéntico: los animales ignoran el casco y van directo al timón. En cinco años ya se contabilizan más de 700 interacciones, al menos nueve embarcaciones hundidas y otras 250 dañadas.
Hace apenas unas semanas, otro yate se hundió a 2,1 kilómetros de la Estaca de Bares, el punto más al norte de la península ibérica, en La Coruña, tras una entrada de agua provocada por un encuentro similar. "Un yate se ha hundido a 2,1 kilómetros de la Estaca de Bares como consecuencia de una entrada de agua tras un encuentro con orcas. Sus dos tripulantes fueron rescatados por una lancha motora cercana y se encuentran a salvo", informó entonces la Guardia Costera.
Una embarcación privada intentó remolcarlo pero no pudo evitar que se hundiera. Ese mismo día, otras tres embarcaciones informaron haber visto al grupo en la zona. En julio, en el mismo sector, las orcas hundieron otro velero de recreo llamado Idem tras embestir a otros tres veleros el mismo día. Dos personas tuvieron que ser rescatadas después de que su timón quedara destruido. Un helicóptero debió sobrevolar la zona para descartar contaminación.
El alcalde local, Alfredo Dovale, confirmó que un barco privado ayudó a los marineros e intentó llevar el yate a la orilla antes de que desapareciera bajo el mar, mientras un buque de la Guardia Costera trasladaba a la pareja a la localidad de Cariño.
Los científicos aún debaten si se trata de un juego, una moda aprendida entre juveniles o una respuesta defensiva a un incidente traumático. Lo único cierto es que, por ahora, navegar por el Atlántico ibérico se ha vuelto una lotería con orcas.



