La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) tiene una particularidad que, para la infectóloga Florencia Cahn, debería estar mucho más presente en la conversación pública: es una herramienta capaz de prevenir un cáncer. “Es una vacuna que previene el cáncer”, señaló la médica y directora de Vacunas de Fundación Huésped durante una visita a Rosario organizada por el laboratorio MSD.
Cahn puso el foco especialmente en el cáncer de cuello uterino y en las posibilidades de prevención. “Son muertes en mujeres jóvenes que podrían evitarse”, sostuvo al referirse a los casos que se producen pese a que existe una vacuna para prevenir los principales tipos de VPH asociados a la enfermedad.
La especialista explicó que el virus puede ingresar al organismo a partir del inicio de las relaciones sexuales y que, cuando se trata de un genotipo oncogénico, pueden pasar varios años hasta que se desarrolle un cáncer. Por eso, las consecuencias de una infección persistente suelen aparecer años después de la adolescencia, muchas veces en adultos jóvenes.
Por qué la vacuna se aplica a los 11 años
En Argentina, la vacuna contra el VPH forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica de manera gratuita y obligatoria a chicos y chicas de 11 años. Según explicó Cahn, el motivo de elegir esa edad es que la vacuna tiene su mayor impacto cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales.
La vacuna es preventiva y no terapéutica. Es decir, protege frente a los tipos de VPH con los que una persona todavía no tuvo contacto, pero no elimina una infección que ya se adquirió. Cahn señaló que en los primeros contactos sexuales puede existir exposición a distintos genotipos, de allí la importancia de llegar a la vacunación antes.
Además, por aprobación de la Anmat, puede administrarse desde los 9 años y no existe un límite superior de edad establecido por el prospecto. Para quienes quedaron fuera del esquema habitual existen estrategias de recuperación.
Una vacuna que también es para los varones
La incorporación de los varones al calendario fue otro de los cambios importantes. Cahn explicó que inicialmente la vacunación se dirigió a las niñas y que en 2017 se incorporó a los varones nacidos a partir de 2006.
La razón es doble: el VPH afecta tanto a hombres como a mujeres y, al tratarse de una infección de transmisión sexual, la prevención también implica una responsabilidad compartida.
La evolución de las vacunas también amplió la protección. La primera formulación cubría los tipos 16 y 18, dos de los principales genotipos oncogénicos. Luego llegó la vacuna cuadrivalente, que sumó los tipos 6 y 11, asociados a las verrugas genitales, y actualmente la vacuna nonavalente incorpora otros cinco genotipos oncogénicos.
Según Cahn, mientras la vacuna cuadrivalente podía prevenir alrededor del 70% de los cánceres vinculados al VPH, la nonavalente eleva esa cobertura hasta aproximadamente el 90%.
Santa Fe: las coberturas mejoraron, impulsadas por el “Vax Team”
Los últimos datos oficiales de vacunación muestran una mejora en Santa Fe entre 2024 y 2025, aunque las coberturas continuaban por debajo de los niveles recomendados.
En el caso del VPH, la proporción de varones vacunados pasó del 46,7% al 58,9%, mientras que entre las mujeres aumentó del 52,6% al 64,9%. En ambos casos, el incremento superó los 12 puntos porcentuales.
La referencia internacional sigue estando bastante más arriba: la Organización Mundial de la Salud plantea alcanzar al menos un 90% de cobertura entre las niñas como parte de la estrategia para avanzar hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino.
Por eso, para Cahn, el problema no pasa necesariamente por la existencia de vacunas sino por lograr que las personas lleguen efectivamente a vacunarse. “El calendario de vacunación de la Argentina es uno de los más completos de la región; hoy el gran desafío es que se cumpla”, afirmó.
En Santa Fe, la Provincia puso en marcha Vax Team con el objetivo de recuperar esquemas de vacunación y detectar dosis pendientes. La estrategia utiliza un álbum que se distribuye en escuelas públicas y privadas: las familias llevan el carnet al centro de salud, donde se revisan las vacunas aplicadas y se entregan las figuritas correspondientes a las dosis recibidas.
La campaña contempla a los chicos desde los 4 años y tiene un momento especialmente importante a los 11 años, cuando se incorporan las vacunas correspondientes a esa etapa, entre ellas la del VPH.
Según el análisis realizado por el Ministerio de Salud santafesino para evaluar específicamente el impacto de Vax Team, durante el primer semestre de 2026 las coberturas mejoraron entre 5 y 7 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025, según la vacuna. Se trata de una comparación diferente de los datos nacionales de 2024-2025 y responde a la evaluación que la Provincia realiza sobre la implementación de la estrategia, iniciada en marzo de este año.
La lógica coincide con una de las estrategias que Cahn planteó como necesarias para recuperar coberturas: si las personas no van a las vacunas, las vacunas tienen que ir a las personas. La especialista mencionó como herramientas posibles la vacunación en escuelas y otras estrategias extramuros.
La vacuna no reemplaza los controles
La vacunación es una de las patas de la prevención, pero no la única. Cahn remarcó que debe combinarse con la Educación Sexual Integral, el uso correcto del preservativo y los controles ginecológicos.
El Papanicolaou, la colposcopía y el test de VPH permiten detectar lesiones o infecciones y actuar de manera temprana. “No es ni solo la ESI, ni solo el PAP y el test de VPH, ni solo el preservativo ni solo la vacuna: es la sumatoria de todas las estrategias”, explicó.
El objetivo, en definitiva, es llegar antes de que aparezca la enfermedad. Porque, como resumió Cahn al hablar del cáncer de cuello uterino, hay muertes de mujeres jóvenes que podrían evitarse.



