Al menos treinta personas han fallecido en el accidente ferroviario ocurrido este miércoles en la provincia española de Toledo, al sur de Madrid, informa EFE. Las mismas indicaron que los bomberos están terminando los trabajos para recuperar los cadáveres y, por el momento, se desconoce cuántos heridos puede haber.

     

El siniestro ocurrió cerca de la estación de la población de Urda entre un tren de alta velocidad (Ave) de Renfe y un Iryo, informaron fuentes del Gobierno de la región de Castilla-La Mancha.

El tren Iryo, que viajaba con 147 pasajeros, incluido un bebé, chocó con el Ave, que llevaba 397, y varios de los vagones cayeron por un barranco.

     

Hasta el lugar se desplazaron numerosos medios terrestres y aéreos de emergencia, incluida una unidad militar especializada, para auxiliar a las víctimas, que han sido trasladadas a varios hospitales.

Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria, suspendió la circulación entre Madrid y el corredor sur hasta nuevo aviso, y pidió a los viajeros con billete para este recorrido que no acudan a las estaciones, según fuentes del Ministerio de Transportes.

El antecedente


El último enero, dos trenes de alta velocidad protagonizaron otro accidente en cercanías de Adamuz (en la provincia de Córdoba), cuando una formación de la empresa Iryo con dirección a Madrid descarriló apenas una hora después de salir de Málaga e invadió la vía contigua, por la que circulaba otro convoy de la estatal Renfe Alvia que realizaba el trayecto Madrid-Huelva. Esta última formación también descarriló.

En ese accidente murieron 46 personas.

El relato de un pasajero


Un pasajero que viajaba en uno de los trenes siniestrados en Urda (Toledo, España) este miércoles contó a EFE cómo vivió el momento del accidente, en el que, según dijo, “saltó todo por los aires” y tuvo la “sensación de volar”.

 (EFE)
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Fernando contó a la mencionada agencia de noticias que tuvo que romper la ventana del vagón para salir y aseguró: “Se parece mucho a Adamuz”.