La caravana que casi a paso de hombre enfilaba rumbo al cementerio La Piedad para despedir a Kevin Aguirre –el adolescente asesinado este jueves por la noche en barrio Ludueña– se detuvo en seco cuando varios móviles policiales irrumpieron con violencia, según denunciaron amigos y familiares de la víctima. Señalaron al menos cinco heridos y demorados, entre ellos el primo de Kevin, Michael Pereyra, único testigo del asesinato. Pereyra fue atendido en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) con una fractura expuesta en una de sus piernas. 

El hecho, según relataron allegados a Kevin a Rosario3.com, ocurrió este sábado a media mañana cuando el cortejo fúnebre se dirigía por calle Junín en dirección a La Piedad. Unos 15 vehículos –entre motos, autos, colectivos y traffics– frenaron de golpe cuando –señalaron– al menos diez patrulleros del Comando Radioeléctrico (CRE) y de la Policía de Acción Táctica (PAT) irrumpieron a los tiros, con balas de goma.

Las mismas fuentes describieron el accionar policial como “desmedido” e indicaron que varias personas terminaron con lesiones, entre ellas Michael, testigo del homicidio de Kevin, quien –añadieron– fue capturado por la policía.

Referentes de distintas organizaciones sociales lo buscaron en la comisaría 12ª pero desde allí les indicaron que había sido hospitalizado. Está en el Heca. 

Kevin, de 16 años, fue asesinado este jueves por la noche en Humberto Primo y Felipe Moré cuando andaba en moto con su primo. Según precisó el fiscal de Homicidios Pablo Pinto, el adolescente había discutido con una persona, actual sospechoso de su crimen. Hay un segundo sospechoso que sería del mismo barrio.

Kevin era un muchacho muy querido en Ludueña. Este 2017 iba a comenzar el último año de la secundaria y participaba junto con su familia de la comunidad Sagrada Familia. Además, jugaba al fútbol en el flamante club Edgardo Montaldo, bautizado así en honor al cura fallecido en diciembre pasado.