La alimentación es siempre un pilar fundamental de la prevención. “Existe evidencia de que algunos compuestos naturales presentes en los alimentos poseen efectos importantes sobre el sistema inmune” , explican las doctoras Zulema Stolarza, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y Mónica Katz, vocal de la Comisión Directiva de la SAN a través del portal doctorvid.com.
En ese sentido, apuntan que “los inmunonutrientes son aquellos capaces de mejorar el sistema de defensas” y entre ellos mencionan:
*Aminoácidos (arginina y glutamina) : la arginina mejora la función inmune celular, ya que estimula la actividad de los linfocitos T y promueve la proliferación de los linfocitos. La glutamina es considerada el aminoácido más importante para la respuesta inmune. Se encuentra en mariscos, carnes, quesos, huevos, cereales, legumbres, frutos secas y soja.
*Vitaminas: la vitamina A es antioxidante y ayuda a proteger la mucosas. Se halla en las verduras de color amarillo, naranja y rojo (zanahoria, calabaza, zapallo, melón); también la aportan alimentos de origen animal como la caballa o el hígado.
La vitamina C posee efecto antioxidante y es necesaria para el crecimiento y la reparación de tejidos del cuerpo. Se encuentra en todos los cítricos, el ananá, los frutos rojos, la sandía, el mango, el kiwi, los pimientos y las verduras de hojas verdes y oscuras.
La vitamina E es un potente antioxidante y está en las semillas de girasol, almendras y avellanas.
La vitamina B posee propiedades inmunoestimulantes y ayuda a reforzar el sistema inmune. Se encuentra en cereales integrales, verduras de color verde, legumbres y hongos son los alimentos ricos en esta vitamina.
La vitamina D recientemente se ha observado que actúa sobre las células inmunes como linfocitos B y T. En valores bajos aumenta la susceptibilidad a sufrir infecciones. Los lácteos son ricos en esta vitamina.
*Ácidos grasos omega 3: mejoran la función de los neutrófilos, aumentan las inmunoglobulinas y disminuyen la inflamación. Se encuentran en el salmón, la caballa, el atún, las sardinas, la chía y los suplementos de omega 3.
*Zinc: es un mineral que ayuda a reducir la duración del cuadro gripal. Entre los alimentos más ricos en zinc están la yema de huevo, el germen de trigo, las nueces, los mariscos y el hígado.
*Verduras y frutas: aportan vitaminas y minerales con propiedades depurativas, inmunoestimulantes y antioxidantes.
*Lácteos: la lactoferrina del suero de la leche tiene propiedades antimicrobianas, antivíricas y antibacterianas. Además fortalecen la función inmune y modula la respuesta inflamatoria. Se encuentra en leche, yogurt y quesos. Este grupo de alimentos además puede aportar probióticos: microorganismos que viven en los lácteos fermentados como el yogurt y que permanecen vivos en el organismo humano (lactobacilos y bifidobacteras). Estos producen sustancias que les impiden a los microorganismos patógenos implantarse y multiplicarse.
*Jengibre: es muy rico en aceites esenciales, vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos. Otorga muchos beneficios: es analgésico, antiinflamatorio, antifebril y antimicrobiano. Es eficaz contra la gripe y los resfríos, pues favorece la expectoración. Se puede consumir en infusiones, licuados, jugos, ensaladas, guisos y dulces. Su presentación puede ser en polvo, fresco o disecado. La miel tiene propiedades antibacterianas, antisépticas y antitusivas.
*Ajo y cebolla: el ajo posee efecto antibiótico, antiséptico, aumenta las defensas y mejora la respuesta del organismo ante el ataque de virus y bacterias. Sus propiedades mucolíticas ayudan a expulsar las mucosidades. Al cocinarse pierde sus propiedades. La cebolla tiene un efecto similar al del ajo, pero no pierde las propiedades al cocinarse.



