El arroyo Ludueña. Esa era la gran preocupación de las autoridades municipales y de los vecinos de barrios cercanos a ese curso de agua, que no pueden olvidar lo terrible que fueron las inundaciones del 86, cuando se produjo justamente el desborde del arroyo. El propio intendente Miguel Lifschitz dijo que allí estaba puesto el foco de la Dirección de Hidráulica. Y el periodista Héctor López informó que por la presión del agua, en Portugal y avenida Rondeau se estaba levantando el pavimento.

Fue luego de esa inundación que se hizo la represa que evitó que volviera a desbordar el arroyo. Pero esta vez, lo inusual de la cantidad de agua caída volvió a traer los fantasmas.

Había llamados que indicaban que a la altura de las calles Córdoba y Mendoza, entre Funes y Fisherton, el arroyo estaba a un paso al desborde.

El móvil de Radio 2 estuvo en la zona de la desembocadura, cerca del shopping Portal Rosario, y allí el agua estaba a centímetros del desborde, lo cual generaba angustia entre los vecinos que estaban en la calle, con paraguas, expectantes.

Allí estaba Leonildo Foresto, uno de los fundadores de Numain (Nunca más Inundaciones), organización que justamente impulsó las obras en el Ludueña para que se evitaran nuevas inundaciones.

Foresto dijo que tanto la presa como los aliviadores –que están ubicados en la zona de Empalme Graneros– estaban aguantando bien, y que la zona en mayor riesgo era la de Fisherton R, ya que allí no se hicieron las obras de profundización del arroyo.