La Justicia de Rafaela resolvió este jueves dejar en libertad al adolescente señalado como partícipe secundario del homicidio de Ian Cabrera, el chico de 13 años muerto a manos de otro adolescente que le disparó un escopetazo al voleo en la escuela Nº 40 de la localidad de San Cristóbal el 30 de marzo pasado.
El camarista Matías Drivet dictó la resolución en el marco de una audiencia de apelación de la prisión preventiva impuesta a Nicolás C., de 16 años, también alumno de la escuela Nº 40.
El chico estaba alojado en el pabellón juvenil de la cárcel de Las Flores desde comienzos de abril. Allí, según trascendió, llegó a ser agredido por otros adolescentes que le prendieron fuego un colchón.
La audiencia se realizó ante el juez camarista Matías Drivet, luego del planteo presentado por el abogado defensor Pedro Búsico, quien solicitó revisar la prisión preventiva por 90 días impuesta el pasado 9 de abril por la jueza Laura Lencina.
“El juez de segunda instancia decidió revocar la resolución de primera instancia que imponía una prisión preventiva y en su lugar dictó medidas de menor impacto”, dijo el abogado defensor Pedro Búsico en declaraciones recogidas por Rafaela Noticias.
Medidas socioeducativas y restricciones
Entre esas reglas de conducta figura, llamativamente, la prohibición de utilizar redes sociales y la imposibilidad de ingresar a San Cristóbal “por lo menos hasta que se terminen de aclarar los temas”. Además, indicó que el adolescente podrá retomar su vida cotidiana. “Va a retomar la escuela; hace un mes que no va”, dijo el penalista.
Consultado sobre la situación procesal del joven y la imputación impulsada por la Fiscalía, Búsico aclaró que “la calificación jurídica sigue siendo la misma”. La imputación como partícipe secundario de homicidio y dos tentativas había sido formulada por la fiscal de la Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente Carina Gerbaudo y el fiscal de San Cristóbal Mauricio Espinosa.
El defensor expresó su conformidad con la resolución adoptada por la Cámara. “Nosotros lo que pretendíamos era que se revoque la prisión preventiva y se dicten medidas de menor impacto, y es lo que ha decidido el juez”, afirmó.
Finalmente, hizo referencia al estado emocional de su cliente durante este último mes de detención. “Estaba muy ansioso, muy angustiado. Hace un mes que está privado de su libertad, tiene 16 años, está separado de la familia, separado de su grupo afectivo, no va a la escuela, no tiene actividades físicas”, relató. “No lo vi ahora porque estaba por Zoom, pero entiendo que debe estar contento”, concluyó.
El autor del ataque mortal en la escuela, Gino C. (15), no es punible. En la mañana del 30 de marzo ingresó a la escuela con la escopeta de caza de su abuelo y efectuó cuatro disparos al voleo contra alumnos. Hirió de gravedad a dos chicos y mató a Ian Cabrera.
La investigación detectó que Gino C. actuó influenciado por los casos de tiroteos escolares que desde hace décadas enlutan a Estados Unidos, siendo la masacre de Columbine, perpetrada en 1999, el caso más emblemático.
Gino C. era integrante de salas de chat en Discord vinculadas a la temática true crime community (TCC) donde usuarios glorificaban y exaltaban el accionar de asesinos de casos reales (true crime), como los tristemente célebres Eric Harris y Dylan Klebold, los homicidas de Columbine, que mataron a 13 personas.
Nicolás C. mantenía contacto por WhatsApp con Gino C. y, según su abogado, no integraba esas salas de chat de TCC.
Días atrás, el abogado aseguró que ambos adolescentes “apenas se conocen”.
“Se encontraron unas veces en el gimnasio. Nico se solidarizó con él porque era un chico retraído, que se autoinfligía lesiones. Inició cierto diálogo, pero la relación virtual era por WhatsApp y era iniciada por el otro chico. Nico tenía respuestas esperables de un adolescente; no es cierto que forme parte de alguna agrupación con ideologías extremistas”, afirmó.
“El error de Nico fue no intentar impedir el plan de este chico en razón de no creerle que lo iba a cometer”, dijo el penalista, refiriéndose al meollo de la cuestión que dejó preso a su cliente: haber sido confidente de Gino C., quien le confió horas antes su intención de cometer un ataque escolar.
“La conversación empezó en diciembre del año pasado. Gino ya había prometido hacerlo en otras oportunidades. Nico pensó que era una fantasía que no iba a llevar adelante. Tal es así que Gino le manda el día anterior un mensaje diciéndole que no vaya a la escuela, y Nicolás va a la escuela igual, con su hermanita de 13 años. Estuvo en la línea de fuego. Estaba ahí y ayudó a sus compañeros a resguardar la integridad física”, dijo Búsico a Aire de Santa Fe semanas atrás.



