Un joven soldadito ligado a la narcocriminalidad se terminó entregando este miércoles en el Centro de Justicia Penal luego de haber sido allanado en múltiples ocasiones. El fiscal del MPA Franco Miatello y la Policía de Investigaciones (PDI) lo buscaban por un hecho grave: el homicidio al voleo del jubilado Roberto Ferrari, de 82 años, cuyo cuerpo fue utilizado como sobre para dejar un mensaje entre bandas en mayo pasado.
El detenido es Williams Laureano T., de 18 años, quien compareció en Sarmiento y Virasoro e inmediatamente quedó aprehendido por los policías que estaban al tanto de su eventual entrega.
En los próximos días será imputado como coautor del homicidio de Ferrari, víctima azarosa de la rústica narcocriminalidad rosarina.
Ferrari fue ejecutado a sangre fría frente a un súper chino de Sanguinetti al 5200, barrio Moderno de Rosario, el pasado 27 de mayo, por un adolescente que le disparó a bocajarro en la cabeza. El objetivo, según la investigación, no fue otro que utilizar el cuerpo como “sobre” para dejar un mensaje.
En esa secuencia, Williams T., el ahora detenido, sería el cómplice del tirador quien dejó un mensaje dirigido al recluso de alto perfil Gabriel Lencina, alojado en la cárcel de Piñero y mencionado en otras investigaciones resonantes. El texto contenía un insólito reproche ético: “Dejá de matar gente inocente en la Vía Honda”.
Una de las hijas del hombre contó al día siguiente las circunstancias de la muerte: "Mi papá estaba sentado como siempre charlando ahí, como hace con los vecinos de la avenida", relató, y aclaró de forma contundente: "No fue nada contra los chinos. No sabemos quién fue. Así como él se sentó ahí, usualmente está Mari sentada ahí o hay una señora del barrio también que se sienta ahí, se ponen a charlar, son gente grande. Y ayer le tocó a él”.
La familia de Roberto explicó que el hombre le dedicó gran parte de su vida al trabajo comercial. "Era una persona de bien. Siempre fue carnicero", relató una de sus hijas.
El crimen del jubilado Roberto Ferrari, víctima azarosa de una disputa entre bandas, volvió a dejar al descubierto una operatoria criminal que no tiene reparos en cobrarse la vida de personas ajenas al negocio narco para enviar mensajes entre organizaciones criminales. Aunque tarde o temprano los autores materiales –meras piezas fungibles de la economía del delito– caigan presos o sean asesinados, la investigación todavía tiene pendiente avanzar sobre la cadena de instigación que habría dado origen al homicidio.
Esa misma noche de mayo, cuatro varones fueron detenidos en Zolá al 3600 ( por haber "aguantado" a los homicidas del jubilado antes y después del crimen en un domicilio cercano. Se trata de Daniel Rolando Vega (29), su padre, también llamado Daniel (61), Sebastián Insaurralde (24) y Nahuel Vega (19). Los cuatro continúan detenidos tras ser imputados como coautores del delito de encubrimiento agravado.
Entre las tantas medidas judiciales que tuvo la causa, uno en Arequito al 800, en el extremo sur rosarino, dejó dos detenidos por otros delitos. Carmelo Loza, un hombre de 48 años, quedó preso por la tenencia de cocaína con fines de comercialización. Y un adolescente de 16 fue aprehendido porque era buscado bajo sospecha de haber baleado a otro menor días atrás.



