Dos presuntos cabecillas de la banda Los Menores, cuyo líder Matías Ignacio Gazzani está prófugo, fueron llevados a audiencia imputativa por dos fiscales que expusieron cómo opera la estructura en los barrios Triángulo, Moderno y en el Fonavi Supercemento de Donado y Mendoza. Se trata de Lautaro Nicolás Damián Brest, alias “WiFi”, y Dylan “Mascota” Farías, sindicados como los organizadores en la venta minorista de droga y en la planificación de balaceras, “mejicaneadas”, usurpaciones y extorsiones. Uno de ellos está involucrado en, al menos, un homicidio.

La audiencia encabezada por los fiscales Diego Giro e Ignacio Hueso comenzó el miércoles en el Centro de Justicia Penal ante el juez Federico Rébola, pasó a cuarto intermedio y finalizó este jueves. En ambas jornadas se ventilaron datos respecto del funcionamiento de la presunta asociación ilícita que, en ese sector del noroeste y oeste de la ciudad, tiene como jefe a C. L., conocido como “Junior”, un delincuente muy mencionado en investigaciones, que permanece prófugo.

En total fueron cinco los acusados. “WiFi” y “Mascota”, entre ellos. Los otros fueron Juan Cruz Brandon “Acelga” López, Santino “Semilla” Oficialdegui y Alexis Ismael Morales, todos señalados como miembros de la banda. 

Para los fiscales, Brest y Farías se ubican por debajo de “Junior”. Son, a criterio de los indicios recolectados, los que organizaron el negocio del narcomenudeo –a través de dealers menores de edad que venden en la vía pública– y usaron la violencia como instrumento para disputar el territorio.

Gracias al peritaje telefónico de varias líneas relacionadas con los imputados, los fiscales hallaron evidencia que incrimina a ambos en la rendición de cuentas ante “Junior”, a quien le comunican cuando compran una moto robada para luego usarla para ataques, cuando venden esos vehículos con pedido de secuestro activo o incluso cuando le cuentan que fueron a “mejicanear” a un vendedor de flores de cannabis.

“Mascota” y “Acelga” López también están acusados por haber matado a tiros el 20 de octubre de 2025 a Máximo Nahuel Gómez Cácere en inmediaciones de Rouillón y bulevar Seguí. Se sospecha que atacaron al joven porque vendía para Los Monos en ese sector de la ciudad.

La escena del asesinato perpetrado el 20 de octubre pasado en Rouillón y Seguí.
La escena del asesinato perpetrado el 20 de octubre pasado en Rouillón y Seguí.

“Estaba durmiendo. Me vinieron a tirar piedras y le llené de cuetes (sic) el auto ahí por Espinillo. Ahora la yuta (sic) anda al palo. Hace una banda que no tiraba tiros”, le contó Farías a su pareja el 30 de marzo del año pasado mediante un mensaje de voz de WhatsApp.

“Mascota” y Brest fueron quienes, de acuerdo al legajo, disponían qué cantidad de droga se debía vender en cada zona y a quiénes se seleccionaba para dicha tarea.

“WiFi” tenía asignado el sector de Rouillón y Seguí, que es donde vive, para el narcomenudeo. Cuando intentó extenderse hacia el barrio San Francisquito se dio cuenta de que iba a ser tarea difícil. El 2 de abril del año pasado la banda que opera en ese territorio lo persiguió a los tiros y terminaron asesinando a su padre, el taxista Nicolás Brest, ajeno a los delitos de su hijo. 

“Me activaron. Tres tiros me tiraron. Esperaron que me suba al taxi de mi viejo. Se me acercaron al lado de la ventanilla y me tiraron. Le arruiné la vida. La bala que le entró en el chope (sic) perforó un pulmón, rompió la columna y tocó la médula espinal”, comentó Lautaro Brest a otro miembro de la banda vía mensajes directos en una red social.

Giro y Hueso dejaron entrever que Lautaro Brest tiene vinculación con agentes de las fuerzas de seguridad, ya que le habrían filtrado datos de allanamientos para que pueda escaparse con la droga que estaba en los puntos en los que se iban a hacer las irrupciones.

Este miércoles, “WiFi” sufrió otro golpe. La Tropa de Operaciones Especiales (TOE) detuvo a su pareja, Araceli A. (20), en un departamento de Urquiza al 3600. Está sindicada de integrar la organización y de participar en actividades de narcomenudeo.

“Gorda, toda la gorra en el barrio. Me quieren cortar los federales. Hay dos Amarok de las fuerzas especiales que me andan cazando”, le avisó Brest a su novia a través de un mensaje de una app de mensajería encriptada que suelen utilizar los narcos.

Por su parte, a Santino Oficialdegui y Juan Cruz López les atribuyeron ser parte de la mano de obra de la estructura delictiva, para la que venden droga, roban vehículos que usan posteriormente y para la que “mejicanean” a otros dealers, a quienes convocan a lugares para comprarles estupefacientes, pero luego los asaltan

En tanto, a Álex Ismael Morales se le achacó trabajar bajo las órdenes de “WiFi”, para quien vendía droga en inmediaciones de Rouillón al 3600 y “activaba” balaceras.