A cinco años y medio del femicidio de María Florencia Gómez (34) en la localidad de San Jorge, el fiscal Omar De Pedro anunció la identificación de un presunto coautor del crimen de la mujer, un caso que durante mucho tiempo fue un verdadero enigma sin resolución. Según explicó el investigador, la declaración de un testigo de identidad reservada aportó un dato clave para identificar al sospechoso, cuyo nombre se mantiene bajo reserva. Sí se sabe, sin embargo, que está preso por otro delito en la cárcel santafesina de Las Flores, donde cumple una condena próxima a vencer.
Florencia Gómez, militante feminista del Partido Comunista y activista social, fue atacada mortalmente el 12 de octubre de 2020, cuando aprovechó el feriado para salir a caminar por San Jorge, una localidad del departamento San Martín de poco más de 20 mil habitantes ubicada a unas dos horas de Rosario.
En plena luz del día transitaba por una zona rural cuando fue atacada, golpeada con un objeto contundente, posiblemente una piedra, en la cabeza, y presuntamente abusada. Durante la investigación se tomaron decenas de declaraciones y más de 30 muestras de ADN de personas vinculadas al círculo íntimo de la víctima o que habían tenido algún tipo de relación con ella.
Los peritajes estuvieron a cargo de un grupo especializado de la Policía Federal, pero todos los resultados dieron negativo.
Tiempo atrás, De Pedro describió el caso como uno de los más complejos que le tocó investigar. "Pocos casos he visto con esta dificultad y con esta complejidad", afirmó en una conferencia de prensa. El crimen de María Florencia era un verdadero enigma: fue cometido sin testigos ni cámaras de videovigilancia cercanas, en un sector apartado de la pequeña ciudad.
En abril de 2023, el fiscal reveló que manejaba "una hipótesis principal y varias secundarias", aunque sin brindar mayores detalles. Desde entonces se sucedieron distintos pedidos de recompensa para obtener información sobre el caso. El monto vigente alcanzaba los 16 millones de pesos.
Ahora, un testigo de identidad reservada rompió el cerco de oscuridad que rodeaba la investigación.
En una conferencia de prensa realizada este martes, De Pedro sostuvo que aún resta mucho camino por recorrer para alcanzar una respuesta definitiva para la familia de la víctima, aunque destacó que la pesquisa logró un avance sustancial.
"Hemos logrado determinar la responsabilidad de una persona, creo yo, en este femicidio. Pero nos queda mucho. Entendemos que había dos personas y un trasfondo a dilucidar", señaló. El sospechoso fue identificado como A. L., alias Gordo, de 30 años. El trasfondo en cuestión no sería otro que un crimen por encargo, según trascendió extraoficialmente.
El fiscal explicó que la novedad surgió a partir de información recibida meses atrás. "Como tantas otras a lo largo de los años", aclaró. Sin embargo, remarcó que esta vez se trató de un dato con consistencia suficiente para avanzar. "Nunca habíamos tenido algo firme que nos permitiera ordenar una detención o alguna medida concreta", indicó.
Según sostuvo, los investigadores consideran que la versión aportada por el testigo es seria y compatible con otros elementos reunidos en el expediente. "Podemos posicionar a esta persona en el lugar y cometiendo el hecho", afirmó.
De Pedro detalló que el sospechoso cumple una condena de dos años en la cárcel de Las Flores por amenazas y encubrimiento agravado, con vencimiento previsto para el próximo 10 de octubre. Además, recordó que anteriormente había sido condenado por una causa vinculada al tráfico de drogas y que podría solicitar la libertad asistida a partir del 10 de julio.
Por ese motivo, la Fiscalía avanzará con un pedido de prisión preventiva en la causa por el femicidio. "Hay que evitar que quede en libertad", sostuvo el investigador.
El fiscal agregó que el sospechoso tiene domicilio en San Jorge y reiteró que la principal hipótesis apunta a la participación de dos coautores. En ese sentido, señaló que todavía puede haber personas con información relevante para aportar y recordó que durante estos años fueron entrevistados numerosos testigos en procura de esclarecer el crimen.
"Recién ahora, después de cinco años y medio, podemos encontrar cierta satisfacción porque empezamos a ver algunos frutos en la investigación", concluyó.



