El periodista, escritor y diputado provincial Carlos del Frade presenta su nuevo libro "Cincuenta años después. De Videla y Galtieri a Milei" este miércoles 25 de marzo, a las 19.30, en la Asociación Empleados de Comercio, Corrientes 450.

Del Frade señala qué aspectos de la última dictadura cívico-militar redescubrió al analizarlos desde un presente singular, con un gobierno nacional que niega o minimiza el terrorismo de Estado y el genocidio. También construye un puente de sentido que va del régimen de facto a este gobierno democrático de Javier Milei. “El saqueo no es solamente material sino también cultural y educativo”, dijo a Rosario3.

Para el autor, “el principal objetivo del libro es usar la investigación periodística para que la información precisa llegue a compartir el sentido del golpe: defender al capital y la empresa privada como lo dijo Ramón Genaro Díaz Bessone, ex comandante del Segundo Cuerpo del Ejército con asiento en Rosario y luego ministro de Planificación de Videla”.

“No había nada de ser nacional ni defensa sanmartiniana”, afirmó Del Frade y explicó: “Desaparecer a jóvenes trabajadores, que son la mayoría de las víctimas, fue para concentrar riquezas, destruir la industria nacional y convertir el país en un garito de la especulación financiera, al mismo tiempo que se intentaba demoler el derecho laboral. Una búsqueda que los golpes intentaron a partir de 1955 y que ahora, en lugar de hacerlo con botas sangrientas, se lleva adelante con el voto popular”.

–Vos ya has escrito y pensado la dictadura en distintas capas, ¿hubo algo que te sorprendió o que redescubriste al regresar desde este presente político, que es tan distinto al de cinco o diez años atrás?

–La cuestión educativa, la transferencia de la Nación a las provincias y luego al sector privado, es uno de lo puntos menos discutidos, como también la destrucción de los proyectos ambientales que existían en 1975 y que hoy se evidencian en los retrocesos por los glaciares y los humedales. Pero lo fundamental es la cuestión laboral y la subordinación absoluta a los Estados Unidos a través de la excusa del narcoterrorismo, sujeto de la doctrina de seguridad continental hoy rediviva a través del escudo de las Américas, surgida después de la doctrina de seguridad nacional que justificaba el terrorismo de Estado. Y la decisión del Estado a favor de las minorías.

Torturadores como títeres macabros y poder económico como titiritero es lo que todavía falta profundizar y democratizar

–Existen muchas películas, documentales y textos sobre la represión ilegal de la dictadura. ¿Crees que faltó conectar de forma más clara por qué esos crímenes se cometían? ¿Existe un repudio a los crímenes pero no al diseño político y económico de ese proceso?

–La producción audiovisual es la que generalmente se hizo desde Buenos Aires. Una mirada unitaria que le quita la particularidad que el terrorismo de Estado, como brazo armado del poder económico, se manifestó en cada provincia. Eso falta, como también la historia de desaparecidas y desaparecidos que mostraría que la vida no solamente puede pensarse como una apuesta individual sino al revés: lo mejor en lo colectivo garantiza lo mejor en lo personal. Torturadores como títeres macabros y poder económico como titiritero es lo que todavía falta profundizar y democratizar.

Alcides López Aufranc es una síntesis de las parábolas individuales: fue creador de la Side, represor del Cordobazo y luego premio Konex como mejor empresario argentino

–En el prólogo mencionás el método periodístico: ir de lo particular a lo general para pensar estos 50 años. ¿Con qué elemento cercano o con qué historia puntual te quedarías para pensar ese puente entre la dictadura y Milei. 

–La historia de Alcides López Aufranc es una síntesis de las parábolas individuales como ruta de la evolución política de sectores dominantes: fue el creador de la Side (la “Secretaría de Inteligencia de Estado” toma ese nombre tras el derrocamiento a Juan Domingo Perón. con instructores franceses en la tortura a fines de los años cincuenta y principios de los años sesenta; represor del Cordobazo (1969) y luego, premio Konex como mejor empresario argentino (1988), nada menos que como presidente de Acindar, el mismo lugar que ocupaba (el ministro de Economía de la dictadura) José Alfredo Martínez de Hoz al momento de pagar la invasión de la ciudad del sur santafesino aquel 20 de marzo de 1975. Y luego la historia de sacerdotes maravillosos como Santiago Mac Guire que contrasta con la posición oficial de la Iglesia rosarina y con quien fuera premiado por el Vaticano, Eugenio Zitelli, capellán de la policía desde 1964 y justificador de la tortura en el servicio de informaciones.

–Una de las novedades de estos años fue la noción de una "rebeldía de derecha". ¿Es algo pasajero que surgió sobre todo por la bronca contra la "casta" o crees que puede sostenerse y exceder a Milei esa tendencia?

–El saqueo no solamente es material sino también cultural y educativo. La racionalidad suspendida u obturada da paso a la creencia y la representación política que sintetiza el rencor y la bronca. A los medios de comunicación se sumó el dataísmo fenomenal de los teléfonos celulares y la IA completó el panorama de individualismo y consumismo exacerbado. De allí que la pibada esté en un momento de búsquedas que, más temprano que tarde, demandará una profundización racional de la historia y seguramente volverán los ideales colectivos: que en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad. Es cuestión de redoblar el compromiso, democratizar la información y organizar resistencias y proyectos políticos desde lo cercano a lo lejano. La tristeza y la depresión políticas terminan siendo formas de complicidad.

–¿Cómo se reconstruye comunidad y se piensa en acciones en conjunto en este contexto?

–La reconstrucción de la comunidad es resultado de la difusión de las muchísimas formas de resistencias culturales, artísticas y ecológicas que florecen en pequeñas comunidades y grandes ciudades. Esas experiencias reales y concretas multiplican la esperanza. Después viene el problema político. Hacer de esas construcciones una organización política de mayorías.

La presentación es en la Asociación Empleados de Comercio, Corrientes 450.
La presentación es en la Asociación Empleados de Comercio, Corrientes 450.

El pasado abierto en el presente

En la Cámara de Diputados de Santa Fe, Del Frade profundizó alguno de los puntos en esta nota y respondió al planteo "de memoria completa" que en realidad busca defender a la dictadura. "Habrá memoria integral cuando sepamos dónde están los cuerpos de nuestros 30 mil desaparecidos y dónde están cada uno de los 500 chicos apropiados", dijo.

Como dijo Lucas Massuco, director del Museo de la Memoria, "los que quieren el olvido, en realidad quieren una memoria reivindicadora de la dictadura".

Algo similar plantearon historiadores e investigadores en el Congreso Historia sobre la dictadura militar realizado en Rosario la semana pasada. Contaron cómo esos discursos negacionistas que era. “marginales y residuales” pasaron "al centro de la escena pública”.