El sociólogo y politólogo Alfio Acosta, santiagueño pero radicado en Córdoba, visitó la ciudad de Rosario para presentar su libro “Raúl Alfonsín y los intelectuales. Una aproximación al liberalismo político desde Parque Norte”. La obra indaga en la relación entre el presidente del regreso de la democracia y distintos pensadores, algunos de los cuales venían del exilio, a partir de la construcción del discurso que pronunció el 1º de diciembre de 1985. Ese discurso fue un hito en la convocatoria alfonsinista a una convergencia democrática amplia, alejada de las lógicas populistas y sustentada en el aporte de destacados juristas y académicos de la época.

Durante una entrevista en el programa Punto Medio (Radio 2) –junto al conductor Pablo Montenegro–, el autor no solo analizó qué se proponía Alfonsín sino también cómo encaja su pensamiento en el escenario político contemporáneo. Al ser consultado sobre el rol actual de la Unión Cívica Radical (UCR), Acosta reconoció que atraviesa una crisis de la que no son ajenos otros partidos. Pero a la vez, auguró una reconstrucción dentro del esquema opositor a partir del liderazgo de gobernadores radicales. En ese sentido, ubicó al mandatario santafesino, Maximiliano Pullaro, como posible protagonista de ese proceso.

Además de repasar el legado institucional del gobierno radical que se inició en 1983, el escritor trazó un paralelismo con la actualidad y diferenció fuertemente sus postulados de los del presidente Javier Milei. Al respecto, sostuvo que el actual mandatario "desde el punto de vista político no es liberal", debido a que su gestión reniega constantemente del consenso, los acuerdos y la libertad de prensa, pilares fundamentales en la concepción democrática de Alfonsín.

—¿Por qué enfocaste tu trabajo en el análisis de Alfonsín y los intelectuales y no en los hitos de ese gobierno?
—El libro no es solo una investigación académica, sino que también tiene que ver con mi participación en el radicalismo y me pareció que era un tema que no estaba lo suficientemente abordado. Justamente el año pasado se cumplieron 40 años de ese discurso que Alfonsín pronuncia el primero de diciembre de 1985, que se llamó en realidad “convocatoria para una convergencia democrática”, conocido como Parque Norte. Muchos de esos intelectuales han contribuido en la redacción de ese discurso. Por ejemplo, Juan Carlos Portantiero, Emilio de Ípola, han colaborado de forma directa. Y también el grupo de los juristas y filósofos más vinculados a Santiago Nino, un gran jurista argentino, radical, alfonsinista, que fue uno de los arquitectos del juicio a las Juntas.

—¿Qué rol cumplieron esos intelectuales en la gestión de Alfonsín?
—Un rol muy importante. Son académicos, intelectuales que vienen de diferentes lugares, algunos de la izquierda. Portantiero, por ejemplo, venía de la izquierda. Ellos se exilian en México y cuando vuelven a Argentina, hacen un giro ideológico de algún modo, porque empiezan a cuestionar la lucha armada. Dejan de producir en torno a la revolución y empiezan a producir en torno a la reforma y la democracia. No son los únicos. También, como decía Santiago Nino, él se consideraba liberal.

—¿Y qué plantea ese discurso de Alfonsín en Parque Norte que vos ubicás como un mojón?
—Alfonsín era un gran observador de la historia argentina, un gran analista. Él analizaba que en la historia argentina que había habido muchos desencuentros, antagonismos, dicotomías. Y dice, es necesario generar un nuevo pacto en Argentina, un pacto de largo alcance. 

—El pacto democrático… 
—Claro. Democracia por 100 años, democracia para siempre y un pacto entre los sectores progresistas. 

—Hoy estamos en un momento en el cual se habla mucho de la libertad. ¿Cómo manejaba ese criterio Alfonsín y qué pensaría con este uso de la libertad que se le está dando hoy con esta administración y la figura de Milei?
—Alfonsín nunca dijo «yo soy un liberal». El libro tiene ese título un poco de manera provocativa. Yo creo que la parte menos estudiada de Alfonsín es la liberal. Parque Norte busca conciliar dos doctrinas que de algún modo que habían transitado muy en paralelo, que es el liberalismo político y el socialismo democrático. Alfonsín creía en los derechos individuales, sin ninguna duda, y en los derechos colectivos. Yo no le quiero hacer decir cosas a Alfonsín, pero creo que sería muy crítico con lo que pasa hoy. Desde el punto de vista político, creo que Milei no es liberal, me parece que él reniega de los partidos políticos, reniega del consenso, reniega de los acuerdos, reniega de los pactos políticos, reniega del contrato social. 

—Reniega de la libertad de prensa con mucha claridad. 
—Alfonsín promovía todo eso, creo que son visiones muy distintas.

—¿Ese diálogo que él se propuso con los intelectuales se tradujo en políticas concretas de su gobierno?
—Sí, sí, por supuesto. El juicio a las Juntas es parte de eso. Pero además, una consecuencia casi inmediata del discurso de Parque Norte es el Consejo para la Consolidación de la Democracia. Alfonsín dicta ese decreto 23 días después de que pronuncia Parque Norte. Después hubo proyecto de ley de medios, hubo proyecto de modernizar el Poder Judicial, se llevaron adelante también algunas iniciativas vinculadas a la salud, a la educación.

 Acosta presentó este jueves el libro en Rosario.
. Acosta presentó este jueves el libro en Rosario.

—¿Cuáles te parece que son las tres cosas más importantes que quedaron de Alfonsín para la posteridad y que todavía están presentes el sistema político argentino?
—Sin ninguna duda, la consolidación del régimen democrático. El Estado legítimo parado en esas tres patas que eran la participación política, la ética de la solidaridad y la modernización del Estado. Cosas que tenían que ver con que las personas concretas de carne y hueso pudieran vivir mejor. La idea de una democracia para siempre, el respeto por el otro, la libertad de prensa. El respeto por el adversario, por la política. Muchas de sus ideas también quedaron plasmadas en la reforma constitucional del 94.

—¿Cómo lo ves al radicalismo hoy a nivel nacional? ¿Ves la posibilidad de que se reinvente? 
—Yo creo que todos los partidos políticos están en crisis. El radicalismo especialmente. Pero me parece que la UCR tiene todavía elementos para aportarle a la Argentina y que se está reconfigurando con algunos nuevos liderazgos que han aparecido en la Argentina. El de Maxi Pullaro, gobernador de Santa Fe, es uno de ellos. Otros gobernadores también. Pero las construcciones políticas también no se hacen de un día para el otro. Me parece que el radicalismo se está reconfigurando y creo que en el futuro puede darle de nuevo a la Argentina una esperanza.

—Pero hay radicales que apoyan a Milei, radicales que están en Provincias Unidas y también radicales que solo son radicales.
—El radicalismo nunca fue tan pacífico para adentro y ha tenido sus avances y retrocesos, pero creo que todavía tiene mucho para dar.

—¿Ves posibilidad de una reunificación radical?
—Sí, en la medida que se consoliden algunos liderazgos, me parece que sí.

—¿Lo que le falta es un liderazgo que que pueda vertebrar un proyecto nacional de nuevo?
—Sí, y está en proceso.