La CGT ratificó el paro general de 24 horas previsto para este jueves, siempre y cuando el plenario de comisiones emita dictamen sobre el proyecto de reforma laboral del gobierno y el mismo quede habilitado para ser tratado en el recinto de la Cámara de Diputados.
El triunvirato que conduce la central obrera dio una conferencia de prensa en la que reclamó a los legisladores que representen “a los trabajadores, que también los votaron” y advirtieron que “no se entregarán las conquistas laborales”.
Los líderes de la CGT, que no participará de la marcha que algunos gremios y partidos de izquierda convocaron al Congreso, dijeron que el paro general será “contundente”, algo para lo cual cuentan con un respaldo clave: la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato que nuclea a los choferes de colectivo, adhiere a la medida de fuerza.
A la hora de argumentar la oposición a la iniciativa, Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato, sostuvo que la reforma laboral implica una “gran transferencia de recursos económicos” desde los trabajadores hacia los empleadores y el debilitamiento de los derechos laborales en Argentina.
Además, hizo referencia al cierre de Fate, del que responsabilizó al actual modelo económico, y señaló que se perdieron “300 mil puestos de trabajo formales en los últimos dos años”.
En ese sentido, dijo que descree de la “promesa futura” de creación de empleo genuino que asegura el gobierno a cambio de la pérdida de derechos actuales que ocasionaría la reforma laboral, calificándola como “demasiado costosa” e “incumplida”, y resaltó la inconstitucionalidad del proyecto, al juzgar que “atenta contra el principio protectorio del derecho laboral y el principio de progresividad, que impide la reducción de derechos preexistentes”.



