La cefalea en racimos es una enfermedad neurológica que, a pesar de no ser muy frecuente, quienes la padecen sostienen que se trata de un padecimiento "extremadamente incapacitante". Por ello, cada 23 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Cefalea en Racimos en pos de concientizar acerca de su existencia y la importancia de su diagnóstico precoz.

Se trata de una patología que suele aparecer entre los 20 y 40 años y, si bien es más habitual en varones, estudios recientes sugieren que la incidencia hombre-mujer se está estrechando.

"Uno de los dolores más graves" del ser humano

Según sostienen los expertos, esta patología "ha sido descrita en numerosas ocasiones como uno de los dolores más graves que puede experimentar el ser humano". Se denomina "en racimos" ya que los ataques de dolor intensos se agrupan en períodos definidos.

Durante estos períodos, los ataques pueden suceder varias veces al día a lo largo de semanas o meses, continuado por fases de remisión completa en donde el paciente no presenta síntomas. Tal y como explican, estos episodios de dolor suelen seguir un patrón distintivo: muchos pacientes experimentan las crisis a la misma hora, frecuentemente durante la noche, y en épocas concretas del año.

Se trata de la cefalea trigémino-autonómica más frecuente y el dolor se localiza habitualmente en un lado de la cabeza, con frecuencia alrededor del ojo y la frente, y surge súbitamente, alcanzando su máxima en pocos minutos. La duración oscila entre 15 minutos y 3 horas.

Además, aproximadamente un 20% de los pacientes desarrolla una formas crónicas de la enfermedad. En estos casos, las crisis persisten más de un año sin remisión, o bien con remisiones que duran menos de tres meses.

Enfermedad incapacitante

El dolor de la cefalea en racimos suele acompañarse de otros síntomas en el mismo lado del dolor, como lagrimeo, enrojecimiento ocular, congestión o secreción nasal, caída del párpado o sudoración facial”, sostienen. Y añaden: “Además, durante las crisis los pacientes suelen mostrar mucha inquietud o agitación y sienten la necesidad de moverse, lo que contrasta con otras cefaleas como la migraña, en las que el paciente suele preferir permanecer en reposo”.

Este tipo de cefalea provoca una alta discapacidad, en donde más del 75% de los pacientes sufre limitaciones diarias y un 45% asocia depresión.

Asimismo, estudios españoles revelaron que hasta un 36% de su población perdió el empleo por este padecimiento, el 32% redujo su actividad laboral a la mitad, cerca del 40% cree que limitó su desarrollo profesional y el 96% modificó su estilo de vida por esta enfermedad.

Infradiagnosticada y con retraso

La cefalea en racimos, a pesar de sus características específicas, está infradiagnosticada. Mundialmente se estima un retraso diagnóstico superior a tres años, con más del 57% de los pacientes recibiendo diagnósticos erróneos inicialmente (sinusitis, glaucoma u otras cefaleas). En Argentina, algunos estudios señalan retrasos de hasta cinco años desde los primeros síntomas.

“El tratamiento de la cefalea en racimos se basa en tres pilares: el tratamiento de las crisis, los tratamientos preventivos de transición y el tratamiento preventivo de mantenimiento. Pero a pesar de que existen tratamientos eficaces, la cefalea en racimos sigue estando infratratada”, subrayaron.

Los pacientes con cefalea en racimos crónica refractaria pueden requerir neuromodulación u otras cirugías avanzadas en centros acreditados, ya que presentan mayor discapacidad y precisan seguimiento especializado.

Quienes sospechen padecer cefalea en racimos deben consultar a neurólogos, idealmente en unidades especializadas, en pos de agilizar el diagnóstico y asegurar tratamientos eficaces.

Fuente: EFE.