El aumento de la expectativa de vida plantea un nuevo desafío para la medicina. Ya no se trata solamente de vivir más años, sino de llegar a ellos con la mayor autonomía, capacidad funcional y calidad de vida posible. En ese contexto, especialistas advierten sobre algunos errores frecuentes en el cuidado de la salud de la llamada generación silver.
Las recomendaciones serán uno de los ejes del Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la UBA, que se realizará del 12 al 14 de agosto. El envejecimiento fue elegido como tema central del encuentro debido a que constituye una de las grandes transformaciones que atraviesa actualmente la medicina y que tendrá un impacto decisivo en los sistemas sanitarios durante los próximos años.
Según los especialistas, uno de los principales problemas es considerar que determinados síntomas son simplemente consecuencias inevitables del paso del tiempo. La depresión, el dolor, las caídas, la incontinencia, la pérdida auditiva o los cambios cognitivos deben ser evaluados, ya que detrás del concepto de “es la edad” pueden quedar ocultos problemas de salud que son prevenibles o tratables.
“Ha aumentado el promedio de vida, pero el gran desafío ahora es vivir esos años con autonomía, capacidad funcional y calidad de vida”, sostuvo la doctora Cristina Myburg (M.N. 94.554), especialista en Geriatría del Hospital de Clínicas de la UBA. La médica señaló además que la medicina interna recibe cada vez más pacientes con fragilidad, múltiples medicamentos y necesidades físicas, cognitivas y sociales que interactúan entre sí.
En este sentido, otro de los errores señalados consiste en abordar cada enfermedad por separado. La acumulación de tratamientos y medicamentos puede generar problemas cuando no existe una revisión integral de todo lo que recibe una persona. Por eso, los especialistas plantean que la atención debe organizarse alrededor del paciente, sus objetivos y su funcionalidad, y no solamente de diagnósticos aislados.
La problemática adquiere especial relevancia en América Latina, una región que atraviesa un rápido envejecimiento poblacional con menos tiempo para desarrollar sistemas de cuidado que los que tuvieron otras regiones. En Argentina, además, una proyección citada por los especialistas anticipa que los casos de demencia podrían duplicarse hacia 2050, lo que plantea nuevos desafíos para la prevención y la atención.
El neurólogo y neurocientífico Facundo Manes (M.N. 86.623) advirtió que “prolongamos la expectativa de vida más rápidamente de lo que adaptamos nuestros sistemas sanitarios, sociales, urbanos y previsionales”. Según explicó, persisten sistemas fragmentados, pensados para atender enfermedades agudas y órganos aislados, cuando las personas mayores necesitan continuidad, coordinación y una mirada integral.
Los hábitos que sí ayudan a envejecer mejor
Frente a la proliferación de mitos sobre el envejecimiento, los especialistas también alertaron sobre las falsas promesas de rejuvenecimiento basadas en hormonas, suplementos o pruebas de “edad biológica” que todavía no cuentan con suficiente validación científica. Para Manes, los mayores beneficios continúan estando relacionados con hábitos cotidianos saludables y sostenidos en el tiempo.
Entre las principales recomendaciones se encuentran no fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol y realizar actividad física de manera regular. Las pautas incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, adaptado a las posibilidades de cada persona, además de ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana. En los adultos mayores también se aconseja incorporar actividades que trabajen el equilibrio y la funcionalidad.
A esto se suman una alimentación predominantemente mediterránea, el control de la presión arterial, el colesterol, la diabetes y el peso, un descanso adecuado y la consulta ante ronquidos, apneas o somnolencia durante el día. También resulta fundamental cuidar la audición y la visión, mantener vínculos afectivos, actividad intelectual y un propósito personal, además de prevenir caídas y revisar periódicamente la medicación.
El objetivo, en definitiva, es dejar atrás una mirada del envejecimiento entendido como un deterioro inevitable. Consultar de manera temprana ante cambios en la memoria, el ánimo, la marcha o la capacidad para realizar actividades cotidianas puede permitir detectar problemas a tiempo y preservar la autonomía durante más años. La longevidad, plantean los especialistas, no debería medirse únicamente por cuánto tiempo se vive, sino también por cómo se transitan esos años.
Fuente: Agencia NA.



