El estrés forma parte de la vida cotidiana, pero cuando se vuelve excesivo o se prolonga en el tiempo puede tener consecuencias para la salud cardiovascular. No solo por las respuestas que desencadena directamente en el organismo, sino también porque muchas veces lleva a adoptar hábitos poco saludables, como fumar, beber alcohol en exceso o recurrir a alimentos ricos en grasas y azúcares para aliviar la tensión.
Desde Cardiología del Hospital Quirónsalud Valencia, advirtieron que el estrés puede aumentar la presión arterial, favorecer procesos inflamatorios, elevar los niveles de colesterol y triglicéridos e incrementar las palpitaciones o alteraciones del ritmo cardíaco. Si bien es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones que requieren adaptación, cuando se mantiene en el tiempo puede volverse perjudicial.
Desde el punto de vista médico, el estrés es la reacción del organismo ante una presión física o mental. Puede aparecer frente a situaciones cotidianas, como el llanto de un bebé, o ante acontecimientos más intensos, como un accidente, un robo o una ruptura. Incluso experiencias positivas, como casarse, pueden generar estrés.
Cuando esto sucede, el cuerpo libera hormonas que aceleran la respiración, aumentan la presión arterial y provocan tensión muscular. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran los dolores de cabeza, el malestar estomacal, las dificultades para dormir, los problemas de concentración, la ansiedad y los cambios de humor.
Uno de los efectos que puede generar esta respuesta es el aumento de la frecuencia cardíaca. Según explicaron, las palpitaciones (la sensación de que el corazón late más rápido, fuerte o de manera irregular) son uno de los motivos habituales de consulta en cardiología. En algunos casos pueden corresponder a una taquicardia sinusal, mientras que en otros se relacionan con extrasístoles, es decir, latidos que se adelantan al ritmo cardíaco habitual.
Aunque muchas de estas alteraciones suelen ser benignas y no requieren tratamiento, indicaron que, en personas predispuestas, pueden derivar en episodios más prolongados y potencialmente peligrosos. Además, el estrés sostenido puede dificultar el control de la presión arterial en quienes tienen hipertensión.
Otra de las posibles consecuencias es la miocardiopatía por estrés, conocida como síndrome de tako-tsubo o síndrome del corazón roto. Se trata de una afección que puede desencadenarse después de una emoción intensa, generalmente negativa, y que provoca síntomas similares a los de un infarto. Requiere internación hospitalaria y, aunque su evolución suele ser favorable, puede presentar complicaciones graves.
Para reducir el impacto del estrés sobre la salud, recomendaron:
-Incorporar actividad física de manera regular.
-Dedicar tiempo a prácticas como la meditación o el yoga.
-Realizar ejercicios de respiración consciente durante unos 10 minutos al día.
-Reservar momentos para actividades placenteras.
-Mantener los vínculos sociales.
-Encontrar espacios que permitan calmar la mente y desconectarse de las preocupaciones cotidianas.
Fuente: EFE.



