Una vacuna experimental y personalizada contra el melanoma logró reducir un 42% el riesgo de recurrencia de la enfermedad o muerte cuando se combinó con un fármaco de inmunoterapia. El resultado surge de un ensayo clínico internacional de fase III y representa un avance en la investigación de tratamientos oncológicos adaptados a las características de cada paciente.
Los datos del estudio, denominado INTerpath-001, fueron presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), celebrado en Madrid. La investigación evalúa una estrategia que combina una vacuna basada en ARN mensajero (ARNm) con pembrolizumab, un medicamento de inmunoterapia utilizado en el tratamiento del melanoma.
El ensayo fue impulsado por las compañías farmacéuticas Moderna y MSD e incluyó a 1.137 adultos que habían sido operados por un melanoma cutáneo. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos. Uno de ellos recibió la vacuna experimental junto con pembrolizumab y, el otro, un placebo más el mismo fármaco de inmunoterapia.
Tras una media de seguimiento de 24,6 meses, los investigadores observaron que la incorporación de la vacuna redujo un 42% el riesgo de recaída o muerte en comparación con la inmunoterapia sola. Además, la combinación disminuyó un 38% el riesgo de metástasis a distancia o muerte. Estos porcentajes expresan una reducción relativa del riesgo y no significan que la probabilidad individual de morir o sufrir una recaída disminuya en esa misma proporción para todos los pacientes.
Cómo funciona la vacuna personalizada
A diferencia de las vacunas preventivas tradicionales, esta estrategia se desarrolla a partir del tumor de cada paciente. El tratamiento, denominado intismeran autogene, utiliza información genética del melanoma para identificar neoantígenos, es decir, características anormales de las células tumorales que pueden ayudar al sistema inmunitario a reconocerlas.
A partir de ese análisis, se diseña una vacuna de ARN mensajero que codifica hasta 34 de esos neoantígenos. El objetivo es entrenar las defensas del organismo para que identifiquen y ataquen las células cancerosas que puedan persistir después de la cirugía. La tecnología de ARNm también se utilizó en algunas de las vacunas contra el covid-19, aunque en este caso se aplica a una estrategia terapéutica personalizada contra el cáncer.
La combinación se estudia como tratamiento adyuvante, es decir, una terapia que se administra después de la cirugía para reducir el riesgo de que la enfermedad reaparezca. El pembrolizumab, que actúa sobre la vía PD-1 para favorecer la respuesta inmunitaria contra el tumor, ya se utiliza en este contexto. Sin embargo, algunos pacientes presentan recaídas pese al tratamiento estándar.
Qué falta saber sobre el tratamiento
Aunque los resultados son alentadores, la investigación todavía está en curso. En el análisis presentado, los datos de supervivencia global aún no eran concluyentes, por lo que será necesario seguir a los participantes durante más tiempo para determinar si el beneficio observado se mantiene y qué grupos de pacientes podrían obtener mayores ventajas.
Entre los efectos adversos más frecuentes de la combinación se registraron fiebre, dolor en el lugar de la inyección y fatiga. El balance entre los beneficios y los riesgos deberá continuar evaluándose a medida que avance el seguimiento clínico.
Qué hay que saber sobre el melanoma
El melanoma es un tipo de cáncer que se origina en los melanocitos, las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel. La exposición a la radiación ultravioleta, tanto del sol como de las camas solares, constituye uno de sus principales factores de riesgo. Aunque puede aparecer a cualquier edad, las personas de piel, ojos y cabello claros, quienes tienen numerosos lunares y quienes presentan antecedentes familiares requieren especial atención.
La detección temprana es fundamental, ya que cuando se identifica en etapas iniciales, la cirugía puede ofrecer buenas posibilidades de control de la enfermedad. Por eso, se recomienda proteger la piel de la radiación solar, evitar las quemaduras, no utilizar camas solares y consultar ante lunares o manchas que cambien de tamaño, forma o color, o que presenten otras modificaciones sospechosas. La vacuna experimental podría sumar una nueva herramienta para prevenir las recaídas en pacientes operados, pero todavía no constituye un tratamiento de uso generalizado.
Fuente: EFE.



