Aunque el verano ya quedó atrás, sus efectos sobre la piel siguen presentes. En Rosario, el Área de Dermatología del Centro Médico Proar, incorporada en los últimos meses, busca poner el foco en la prevención y el cuidado integral. “El daño solar es acumulativo: cada año que nos exponemos al sol, ese daño se suma y queda registrado en el ADN de las células”, explicó a Rosario3 la dermatóloga Gianna Bassi, parte del staff profesional de la institución.
Esto significa que, incluso sin quemaduras visibles, la piel va guardando las consecuencias de la radiación. En el corto plazo, ese impacto puede manifestarse con enrojecimiento, manchas o quemaduras. Sin embargo, el verdadero problema aparece con el tiempo y se refleja en la pérdida de firmeza y elasticidad, el envejecimiento prematuro y, lo más importante, el aumento del riesgo de cáncer de piel.
La piel en invierno
Durante los meses de frío, la piel tiende a resecarse, por lo que la hidratación se vuelve fundamental. Se recomiendan cremas o emulsiones que ayuden a reparar la barrera cutánea, con activos como ceramidas, glicerina o ácido hialurónico, siempre adaptados a cada tipo de piel. “Es un momento ideal para recuperar y tratar el daño acumulado”, señaló Bassi.
Lejos de lo que muchas personas creen, el protector solar no debe suspenderse en invierno. La radiación ultravioleta sigue presente todo el año, incluso en días nublados o con bajas temperaturas. En esta época, además, suelen indicarse tratamientos como peelings, que estimulan la renovación celular, mejoran manchas y favorecen la producción de colágeno, así como el abordaje de lesiones vinculadas al daño crónico.
En relación a los lunares, existe una guía simple para detectar señales de alerta, la denominada regla del ABCDE. Asimetría, bordes irregulares, colores variados, diámetro mayor a seis milímetros y evolución o cambios en el tiempo son indicadores que requieren consulta. También es importante prestar atención a lesiones nuevas en la adultez o aquellas que crecen, sangran o no cicatrizan.
Aun así, no todos los problemas de la piel son visibles a simple vista. “Muchas lesiones no cumplen con estos criterios, pero pueden detectarse con dermatoscopía, una herramienta que permite observar en detalle lo que el ojo no ve”, explicó la especialista. Esto resulta clave para diagnósticos tempranos y mejores pronósticos.
Desde octubre, Bassi atiende en este espacio que apunta a un abordaje integral, combinando dermatología clínica y estética. “La idea es acompañar especialmente la salud de la mujer en sus distintas etapas”, destacó, y subrayó la importancia de los controles periódicos y la prevención como pilares fundamentales.
El Centro Médico PROAR se encuentra en Güemes 2349. Para más información, cuentan con su sitio web oficial (proar.com.ar), redes sociales (Instagram @centromedicoproar y @donarvidarosario y Facebook @proarcentromedico) y WhatsApp (341 329 1299).



