La difteria, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, volvió a encender las alarmas sanitarias en las Américas. Ante el aumento de casos registrados durante este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países a fortalecer los programas de vacunación y a cerrar las brechas de inmunización que persisten en distintos grupos de la población.

Se trata de una enfermedad que afecta principalmente la garganta y las vías respiratorias superiores. Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran el dolor de garganta, la fiebre baja y la inflamación de los ganglios del cuello. En los cuadros más graves, la toxina que produce la bacteria puede provocar complicaciones severas como miocarditis o neuropatía periférica.

Además, la difteria genera una membrana de tejido muerto que puede acumularse sobre la garganta y las amígdalas, dificultando la respiración y la deglución. La transmisión ocurre por contacto directo con una persona infectada o a través de las gotas respiratorias expulsadas al toser o estornudar.

Según una reciente alerta epidemiológica de la OPS, durante las primeras 21 semanas de 2026 se confirmaron 163 casos de difteria en la región, incluidos cinco fallecimientos. La cifra representa más del doble de los casos registrados durante 2025 y supera ampliamente el promedio observado en los últimos años. Haití concentró la mayor parte de los contagios y todas las muertes notificadas, mientras que también se reportaron casos en Brasil y Perú.

El organismo destacó que más de la mitad de los casos confirmados correspondieron a personas no vacunadas o con esquemas de vacunación desconocidos. Este escenario se da en un contexto de coberturas insuficientes para prevenir brotes, una situación que preocupa especialmente a las autoridades sanitarias.

Uno de los datos que más inquieta es la disminución de la cobertura de la tercera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3). Tras tres años consecutivos de recuperación, la cobertura regional pasó del 88% en 2023 al 87% en 2024, lejos del 95% recomendado para garantizar una adecuada protección comunitaria. Además, varios países continúan registrando coberturas inferiores al 80% y elevados niveles de abandono de los esquemas de vacunación.

Frente a este panorama, la OPS pidió reforzar las estrategias de vacunación de rutina, implementar campañas de recuperación para quienes tengan dosis pendientes y aprovechar cada contacto con el sistema de salud para verificar y completar los esquemas correspondientes. También recomendó fortalecer la vigilancia epidemiológica, asegurar la disponibilidad de antitoxina diftérica y capacitar al personal sanitario para detectar y responder rápidamente ante posibles brotes.

“La vacunación es clave para prevenir casos y brotes”, subrayó la OPS, al tiempo que reiteró la necesidad de alcanzar y sostener coberturas de al menos el 95% tanto en las tres dosis iniciales como en los refuerzos recomendados para niños, adolescentes y adultos. El objetivo es evitar que una enfermedad prevenible vuelva a convertirse en una amenaza para la salud pública de la región.

Fuente: Agencia NA.