El pronto comienzo de la primavera activó alergias estacionales. Pero las bajas temperaturas de estos días –atípicas para la fecha en Rosario– también propició muchos resfríos comunes. La médica alergóloga e inmunóloga Soledad Crisci, explicó cómo diferenciar una afección de la otra y qué cuidados mantener en esta época de alta circulación de polen, que resulta molesto para alérgicos y no alérgicos por igual.
"La idea es ganarle un poco al cambio estacional y a la polinización", señaló la médica, consultada por Antes de salir (El Tres). Según describió, los principales causantes de las molestias respiratorias en esta etapa del año son los plátanos y los fresnos. "En esta época particular de la primavera, los culpables, entre comillas, serían los pólenes de los árboles, las malezas, las gramíneas", precisó Crisci, y agregó que éstos coexisten con otros alérgenos que están presentes todo el año pero sufren una exacerbación, como los ácaros y los hongos anemófilos.
El impacto principal de las alergias se da en las vías aéreas superiores, presentándose habitualmente como una rinoconjuntivitis. Los pacientes suelen manifestar picazón nasal y en los ojos, lagrimeo y congestión. Entre las características más evidentes de esta afección, la profesional destacó: "Son típicos los estornudos matinales en salva, es decir, aquel paciente que se levanta a la mañana y estornuda 10 veces". A su vez, los pacientes con condiciones previas como el asma pueden sufrir broncoespasmos.
Cómo diferenciar una alergia de un resfrío
Ante la confluencia de cuadros respiratorios, es habitual confundir los síntomas. Crisci aclaró que las virosis estacionales suelen presentar indicios que no aparecen en las alergias convencionales, como fiebre, decaimiento y un mal estado general continuado durante varios días.
"El alérgico quizás a la mañana se levanta con mucha congestión, estornudo, agüita, durante el día merma y al otro día vuelve a tener un cuadro más a la mañana", diferenció la médica. En ese sentido, puntualizó que quien ya se conoce como alérgico percibe un empeoramiento de sus síntomas crónicos, pero si las señales aparecen de forma repetida en varias primaveras consecutivas en personas sin diagnóstico, es el momento indicado para realizar una consulta especializada. En el caso de los niños, aclaró que sus organismos demoran más primaveras en generar sensibilidad al polen, por lo que estas afecciones suelen verse con mayor frecuencia en adolescentes y adultos.
Consejos y cuidados diarios
Para mitigar el malestar, el manejo del entorno es fundamental. Las horas de mayor carga polínica ambiental se registran en las primeras horas de la mañana y hacia la tardecita noche, por lo que la médica aconsejó no ventilar los ambientes de la casa en esos momentos. La renovación de aire debe realizarse pasado el mediodía y "no en más de 20 o 30 minutos, cosa de no permitir que el polen ingrese tanto".
En cuanto a la actividad física al aire libre, se recomienda evitar los mismos horarios críticos de la mañana y el anochecer. Para las tareas domésticas, es preferible no tender ropa ni sábanas en exteriores durante todo el día, ya que "el polen con el viento se va transmitiendo" y queda impregnado en los tejidos. Al dormir, la sugerencia es mantener las ventanas cerradas, debido a que el polen reinicia su circulación masiva alrededor de las 5 de la mañana.
Finalmente, la profesional valoró algunas prácticas cotidianas beneficiosas, como el uso de anteojos de sol para proteger directamente la vía conjuntival. Respecto a los ventiladores, indicó que nunca deben apuntar directamente a la cara y tienen que contar con sus aspas totalmente limpias, "porque si no es como hacer una nebulización con polen".



