Por primera vez, varias sociedades científicas firmaron un consenso en torno al manejo de fracturas de vértebras por osteoporosis en su fase más aguda, con el objetivo de armonizar el diagnóstico, tratamiento precoz y reducir la variabilidad asistencial. Cabe resaltar que las fracturas vertebrales son una de las principales señales de osteoporosis, una patología que afecta a alrededor del 25% de mujeres mayores de 50 años.
La osteoporosis es la pérdida progresiva de masa ósea y calidad del hueso, el cual pierde resistencia y puede llegar a romperse por traumatismos mínimos o actividades cotidianas. Son las llamadas fracturas por fragilidad, las cuales no requieren un accidente de gravedad para que ocurran. La Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) lideró el documento de consenso en donde participaron expertos de diversas sociedades internacionales y que se publicó en Archives of Osteoporosis.
Muchas fracturas no se diagnostican
Si bien la enfermedad también afecta a los hombres, lo hace con menos frecuencia que a las mujeres. Casi el 25% de las mujeres mayores de 50 años tiene osteoporosis y su riesgo aumenta cuanto más avanza la edad, sobre todo a partir de los 70 años.
Las fracturas vertebrales por osteoporosis son una de las principales manifestaciones clínicas de esa fragilidad ósea, según la GEER. Y muchas no se diagnostican al confundirse con dolor mecánico o con cambios degenerativos característicos de la edad.
Criterios diagnósticos y terapéuticos
El documento establece una serie de criterios diagnósticos, terapéuticos y de seguimiento con el objetivo de reducir la variabilidad clínica. Asimismo, indica que solo un tercio de las fracturas son sintomáticas y reciben atención clínica, pese a asociarse a dolor, discapacidad y deterioro funcional.
De este modo, el consenso logra unificar criterios diagnósticos en la fase aguda. Por ejemplo, establece que la radiografía simple dorsal y lumbar tiene que ser la prueba inicial en los casos sospechosos. La resonancia magnética se debe reservar para situaciones de dolor persistente o dudas sobre la antigüedad de la fractura.
También insta a una valoración clínica minuciosa y multidisciplinar para diferenciar lesiones recientes de deformidades antiguas y descartar causas secundarias cuando sea necesario.
Sitúa el inicio temprano de las medidas asistenciales "como elemento clave del pronóstico funcional" y el abordaje pone el foco en el control del dolor y la recuperación funcional precoz. Evita las inmovilizaciones prolongadas que puedan agravar la fragilidad del paciente de edad avanzada.
Además, recuerda que la fractura vertebral constituye en sí misma un diagnóstico de osteoporosis y obliga a tomar medidas de tratamiento específico y prevención secundaria desde el inicio.
La prevención de nuevas fracturas por osteorporosis
"La prioridad no se centra únicamente en el episodio agudo, sino en reducir el riesgo de nuevas fracturas y preservar la autonomía", subrayaron.
Además, al ser el primer indicio de una fragilidad ósea avanzada, su presencia es uno de los "predictores más sólidos". Por otra parte, puede duplicar el riesgo de fractura de cadera e incrementar "significativamente" la probabilidad de otras en otras partes del cuerpo.
De hecho, el riesgo de "refractura" en los dos años siguientes a una anterior es "elevado", de allí que el documento de consenso destaque la importancia de la coordinación entre especialistas para garantizar continuidad asistencial, adherencia terapéutica y la reevaluación periódica del riesgo.
Fuente: EFE.



