El linfoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en el sistema linfático a partir de determinados glóbulos blancos llamados linfocitos, fundamentales para las defensas del organismo. Existen distintos subtipos de la enfermedad, cuya clasificación depende del tipo de célula afectada y de sus características biológicas.

En el caso del linfoma no Hodgkin, identificar con precisión el subtipo que presenta cada paciente resulta clave para definir la estrategia terapéutica más adecuada. Según especialistas, el abordaje en segunda línea de tratamiento para quienes no son candidatos a un trasplante de células hematopoyéticas ofrecía hasta ahora resultados limitados.

Necesitábamos contar con más y mejores opciones para poder dar respuesta a esta comunidad de pacientes, para controlar la enfermedad por más tiempo y extender la sobrevida”, señaló la hematóloga Laura Korin, integrante del servicio de Hematología y Trasplante Hematopoyético del Instituto Alexander Fleming de Buenos Aires.

En este escenario, comenzó a estar disponible en el país glofitamab, un medicamento indicado para pacientes con linfoma difuso de células grandes B que recaen o no responden al tratamiento inicial. Este subtipo representa cerca del 25% de los casos de linfoma no Hodgkin y se estima que en Argentina se diagnostican alrededor de 1.200 nuevos casos por año.

Aunque muchos pacientes responden favorablemente al tratamiento inicial, cuatro de cada diez presentan recaídas o no logran una respuesta adecuada. Para ellos, las alternativas tradicionales basadas en inmunoquimioterapia de rescate suelen ofrecer un pronóstico poco alentador.

Los estudios realizados con la nueva terapia mostraron tasas de respuesta completa cercanas al 60%, además de respuestas sostenidas en el tiempo. También permitieron duplicar la mediana de sobrevida, que pasó de 12,9 a 25,5 meses, y reducir en un 60% el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en comparación con el tratamiento estándar.

El mecanismo de acción de glofitamab es considerado innovador. Se trata de un anticuerpo biespecífico capaz de unirse al mismo tiempo a las células tumorales y a los linfocitos T del sistema inmune, estimulando así una respuesta dirigida contra las células malignas. “Como primer anticuerpo biespecífico combinado con quimioterapia que ha demostrado incrementar la sobrevida en este tipo de linfoma, nos abre la posibilidad de recuperar el control de la enfermedad y sostenerlo por más tiempo”, destacó Korin.

Los especialistas recuerdan además la importancia de reconocer posibles señales de alarma y consultar tempranamente al médico. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el agrandamiento de ganglios linfáticos, fiebre sin causa infecciosa aparente, sudoración nocturna excesiva y una pérdida involuntaria de al menos el 10% del peso corporal en un período de seis meses.

Fuente: Agencia NA.