Erling Haaland sigue siendo uno de los nombres más comentados del momento. Tras llevar a Noruega hasta los cuartos de final del Mundial 2026, el goleador del Manchester City aprovechó el receso para recorrer Italia, donde primero asistió al desfile de Alta Costura de Dolce & Gabbana y luego fue uno de los invitados a la boda de su compañero Gianluigi Donnarumma.

Si durante las últimas semanas el delantero había sido visto exclusivamente con la camiseta de su selección o con conjuntos deportivos, esta vez sorprendió con un cambio de registro. Para la ceremonia eligió un esmoquin negro de corte clásico, camisa blanca y mocasines de terciopelo, un estilismo elegante que dejó de lado por completo su habitual imagen relajada.

Si durante las últimas semanas el delantero había sido visto exclusivamente con la camiseta de su selección o con conjuntos deportivos, esta vez sorprendió con un cambio de registro (bolavip.com).

El resultado fue un look sobrio, sofisticado y perfectamente adaptado a la ocasión. Las fotos del evento rápidamente comenzaron a circular en redes sociales y muchos coincidieron en que el noruego mostró una faceta mucho más refinada, incluso con un aire digno de un personaje de cine de espías.

La escena se completó con la presencia de su pareja, Isabel Haugseng Johansen, quien lució un vestido largo con estampado floral, volados y accesorios en tonos oscuros, conformando una de las parejas más elegantes de la celebración.

El resultado fue un look sobrio, sofisticado y perfectamente adaptado a la ocasión (evoke.it).

Pero, fiel a su personalidad, Haaland no tardó en volver a convertirse en el centro de la fiesta. Tras la ceremonia encabezó el tradicional "viking row", el festejo característico de la selección noruega, esta vez junto a los invitados de la boda. Una muestra de que, con traje o con botines, el delantero mantiene intacto su carisma y liderazgo, mientras su estilo empieza a ganar protagonismo tanto como sus goles.

Fuente: GQ.