Si hay un corte de pelo que pisa fuerte esta temporada, ese es el shag. Con sus capas descontracturadas, textura y movimiento, se convirtió en el elegido de quienes buscan renovar su look sin perder naturalidad. Su estética relajada encaja a la perfección con la tendencia de los peinados que parecen poco producidos, pero que están cuidadosamente pensados.

Una de las grandes ventajas del shag es que rejuvenece el rostro al suavizar las líneas y aportar un efecto más fresco y liviano. A diferencia de los cortes rectos, este estilo suma volumen donde hace falta y crea un resultado dinámico que se adapta tanto a cabellos lisos como ondulados o con rulos.

A diferencia de los cortes rectos, este estilo suma volumen donde hace falta y crea un resultado dinámico (glamour.mx).

La versión larga del shag es una de las más elegidas. Mantiene el largo del pelo, pero incorpora capas estratégicas que generan movimiento sin sacrificar el volumen. Además, suele combinarse con flequillos abiertos o desmechados, un detalle que potencia todavía más su impronta moderna.

Otro punto a favor es que no exige un peinado perfecto para lucirse. De hecho, cuanto más natural y con un efecto apenas despeinado se vea, mejor funciona. Con un spray texturizador o una crema para definir las puntas alcanza para conseguir ese acabado messy que caracteriza al corte.

Un corte que, cuanto más natural y con un efecto apenas despeinado se vea, mejor funciona (pinterest.com).

Versátil, canchero y fácil de adaptar a distintos estilos, el shag demuestra que los looks relajados siguen marcando el rumbo de las tendencias beauty. Una opción ideal para quienes quieren un cambio con personalidad, sin resignar comodidad ni tiempo frente al espejo.