Si alguien dijera que existe un videojuego en el que cada enemigo derrotado elimina para siempre una foto, un documento o cualquier otro archivo de la computadora, lo más probable es que nadie se animara a probarlo. Sin embargo, esa fue precisamente la propuesta de Lose/Lose, un experimento lanzado en 2009 que, con una mecánica tan simple como inquietante, todavía es recordado como una de las ideas más polémicas de la historia del gaming.
A simple vista, el título parecía un clon de Space Invaders. El jugador controlaba una nave espacial y debía disparar contra una fila de alienígenas para sumar puntos. La diferencia era que cada uno de esos enemigos estaba vinculado a un archivo real y aleatorio del disco rígido. Al destruirlo, el archivo desaparecía para siempre, sin posibilidad de recuperarlo. Y si quien jugaba perdía la partida, el propio videojuego se eliminaba del equipo.
Lejos de buscar causar daño, su creador, el artista y diseñador estadounidense Zach Gage, desarrolló Lose/Lose como parte de una tesis de Bellas Artes. La intención era cuestionar la forma en que los videojuegos acostumbran a recompensar la violencia y las acciones automáticas. En este caso, los alienígenas ni siquiera atacaban, sino que era el propio jugador quien decidía disparar simplemente porque tenía la posibilidad de hacerlo.
Esa idea artística no evitó la controversia. Aunque el programa advertía claramente lo que iba a suceder antes de comenzar, varios antivirus y empresas de ciberseguridad lo clasificaron como malware, ya que técnicamente se trataba de un software capaz de borrar información del sistema. La discusión trascendió el mundo del arte y abrió un debate sobre los límites entre una obra conceptual y un programa potencialmente peligroso.
Hoy Lose/Lose es más una curiosidad histórica que un videojuego para instalar, pero su mensaje sigue vigente. En una época en la que muchas acciones digitales se realizan casi por reflejo, esta peculiar creación recordaba que cada decisión tiene consecuencias y que, incluso en un videojuego, vale la pena preguntarse por qué hacemos lo que hacemos.
Fuente: 3djuegos.mex



