Si últimamente mirás el pelo que queda en la ducha, encontrás más cabellos en la almohada o sentís que tu melena perdió algo de volumen, probablemente ya hayas empezado a buscar respuestas. Aunque la caída puede tener múltiples causas, algunos hábitos cotidianos pueden favorecer que el cabello se reseque, se debilite o se quiebre.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más se lava el pelo, mejor. Sin embargo, abusar del shampoo puede eliminar los aceites naturales del cuero cabelludo y dejar las fibras más secas y vulnerables. La recomendación es elegir productos suaves, evitar el lavado excesivo y no olvidarse del acondicionador, especialmente si el cabello tiende a resecarse.

El cloro también puede convertirse en un enemigo. La exposición frecuente al agua de las piletas puede dejar el pelo y la barba más secos y propensos al quiebre. Por eso, después de nadar conviene enjuagar bien el cabello y aplicar acondicionador. La clave está, más que en evitar la actividad, en prestar atención a lo que hacemos después.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más se lava el pelo, mejor.

Otro detalle que muchas veces pasa inadvertido son los accesorios para la cabeza. Gorras, cascos o sombreros no provocan por sí mismos la caída del cabello, pero si quedan demasiado ajustados pueden generar roce o tracción. Además, usarlos durante horas cuando están sucios y acumulan sudor puede favorecer la irritación del cuero cabelludo. Mantenerlos limpios y darles un descanso puede ayudar a cuidar la zona.

Un filtro puede formar parte de una rutina de cuidado, pero no debería considerarse un tratamiento en sí mismo (elmundo.es).

¿Y qué pasa con los famosos filtros para la ducha? El agua dura puede modificar la textura y la sensación del cabello, pero no necesariamente explica por sí sola una pérdida de volumen. Por eso, un filtro puede formar parte de una rutina de cuidado, pero no debería considerarse un tratamiento contra la caída ni una solución universal.

Por último, adaptar el corte de pelo a los cambios también puede ser una alternativa para quienes empiezan a notar zonas con menor densidad. Un buen estilista o barbero puede recomendar cortes que acompañen la forma en la que está creciendo el cabello y reduzcan el contraste entre las zonas más pobladas y aquellas donde comienza a clarear. Y si la caída es persistente o aumenta de manera evidente, lo indicado es consultar con un dermatólogo para determinar la causa.

Fuente: GQ.