El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la nominación del economista Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal (Fed) una vez que finalice el mandato de Jerome Powell, previsto para mayo. Se trata de un exgobernador del organismo con pasado en Wall Street y vínculos con el ala económica republicana.

El anuncio fue realizado por el propio Trump, quien elogió públicamente a su elegido y aseguró que será un presidente “histórico” para el banco central. La designación marca un giro respecto de su primer mandato, cuando había descartado a Warsh y optado por Powell, con quien luego mantuvo fuertes choques por la política de tasas de interés.

Durante los últimos meses, el mandatario intensificó sus críticas a la conducción de la Fed y reclamó recortes más rápidos y profundos del costo del dinero, convirtiendo ese punto en un criterio central para el próximo titular del organismo.

Warsh integró el directorio de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, en plena crisis financiera global, y fue uno de los principales enlaces con los grandes bancos durante la gestión de Ben Bernanke. En esa etapa sostuvo posiciones más restrictivas en materia monetaria.

Sin embargo, recientemente mostró un cambio de enfoque y cuestionó a la Fed por, según su visión, subestimar el impacto desinflacionario de las mejoras de productividad asociadas a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.

En el mercado es visto como un perfil proclive a bajar tasas, aunque con una estrategia más gradual que otros nombres que sonaban para el cargo. Entre sus propuestas figura también una reducción del balance de la Fed, un punto que podría generar tensiones con la preferencia de la Casa Blanca por una política más expansiva.

La nominación deberá ser confirmada por el Senado. En caso de avanzar, Warsh enfrentará el desafío de conducir la política monetaria bajo la atenta mirada de un gobierno que viene presionando abiertamente al banco central.