Este domingo en la previa al inicio del clásico rosarino entre Central y Newell's, se registraron incidentes en los accesos al Gigante de Arroyito. Hubo corridas de los hinchas y la Policía disparó balas de goma para intentar controlar la situación. El club pidió explicaciones a las autoridades y exigió un “compromiso” para “garantizar la integridad de los asistentes”. Desde el Ministerio de Seguridad, desmintieron que haya habido represión y apuntaron al desequilibrio de fuerzas entre los 15 oficiales que debían custodiar el ingreso y los 1.500 hinchas que presionaron por entrar.

En un comunicado oficial publicado este domingo en su sitio web, Rosario Central repudió “los hechos de violencia”.

“La Comisión Directiva está al tanto de la situación que vivieron cerca del horario de inicio al partido, en las calles aledañas, algunos socios que, dispuestos a ir a vivir la fiesta más importante de la ciudad, se encontraron con una represión que en algunos casos dificultó y en otros impidió el acceso al estadio”, señalaron y reclamaron “a las autoridades responsables que den las explicaciones del caso y se comprometan en adelante a realizar todos los esfuerzos en garantizar, ante todo, la integridad de los asistentes a un evento de esta magnitud”.

También solicitaron a los socios damnificados que esta semana se comuniquen con el club –personalmente en sede de calle Mitre, o través de [email protected] o al WhatsApp (341 202-1889)– “con el fin de responder a cada situación en particular y aportar a la investigación de los hechos que esta realizando el club”.

Las corridas y los disparos comenzaron cuando se cerró el ingreso. Muchos hinchas resultaron heridos, como Eric Grennon, un hincha que con entrada se quedó afuera del Gigante con al menos ocho heridas de bala de goma en la espalda.